Cinco remedios naturales que pueden ayudar a dormir mejor y combatir el insomnio

Algunas alternativas naturales pueden favorecer la relajación y mejorar el entorno del descanso. Esto dice la evidencia médica.

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Dormir bien no siempre requiere recurrir de inmediato a medicamentos. Existen estrategias naturales que pueden incorporarse a la rutina nocturna para favorecer la relajación y crear mejores condiciones para el descanso. Sin embargo, los especialistas advierten que no todas las alternativas populares tienen el mismo respaldo científico.

Entre las opciones más conocidas aparecen las infusiones de hierbas, la lavanda, el magnesio, las técnicas de relajación y el control de la luz durante la noche. Algunas pueden ser útiles como complemento, mientras que otras todavía necesitan estudios más sólidos para confirmar su eficacia contra el insomnio.

Las técnicas de relajación pueden ayudar a reducir la tensión antes de dormir y forman parte de estrategias utilizadas contra los problemas de sueño.

1. Manzanilla antes de dormir

Una de las opciones más populares es la infusión de manzanilla, especialmente como parte de un ritual tranquilo antes de acostarse. La planta se utiliza tradicionalmente por sus posibles efectos relajantes.

Sin embargo, la evidencia científica es más limitada de lo que suelen afirmar algunas publicaciones en redes sociales. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos señala que todavía existe muy poca información sobre su efecto específico contra el insomnio y que los estudios disponibles no permiten confirmar un beneficio concluyente.

Eso no significa que una taza de manzanilla no pueda formar parte de una rutina relajante. Para muchas personas, el efecto puede estar relacionado también con establecer un momento de calma y desconexión antes de acostarse.

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Una taza de manzanilla puede formar parte de una rutina relajante antes de dormir, aunque la evidencia sobre su eficacia contra el insomnio sigue siendo limitada.

2. Aromaterapia con lavanda

El aroma de lavanda es otra de las alternativas utilizadas para crear un ambiente relajante durante la noche. Algunas investigaciones han encontrado posibles beneficios sobre la calidad del sueño, aunque los resultados todavía no son suficientemente sólidos para considerarla un tratamiento médico contra el insomnio.

Su principal utilidad puede estar en convertir el dormitorio en un espacio asociado con la relajación. Un difusor utilizado correctamente o simplemente incorporar un aroma agradable a la rutina puede ayudar a algunas personas a reducir la tensión antes de dormir.

Los aceites esenciales, sin embargo, deben utilizarse siguiendo las indicaciones de seguridad. El contacto prolongado con la piel puede provocar irritación o reacciones alérgicas en algunas personas.

La aromaterapia con lavanda es utilizada por algunas personas para crear un ambiente de relajación antes de acostarse.

3. Magnesio, pero sin falsas promesas

El magnesio se ha convertido en uno de los suplementos más populares entre quienes buscan dormir mejor. Se lo relaciona con la función muscular y nerviosa, pero la evidencia sobre su capacidad para combatir el insomnio sigue siendo insuficiente.

El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral advierte que existen pocos estudios rigurosos sobre el uso de suplementos de magnesio para los trastornos del sueño. Algunas investigaciones encontraron posibles beneficios, pero los resultados son contradictorios y muchos estudios presentan limitaciones importantes.

Por eso, no debería asumirse que tomar más magnesio necesariamente significa dormir mejor. Las dosis elevadas mediante suplementos pueden provocar diarrea, náuseas y calambres abdominales y, en cantidades extremas, consecuencias graves.

La oscuridad y los horarios regulares son elementos importantes para construir una rutina favorable al descanso.

4. Técnicas de relajación

Entre las estrategias naturales, las técnicas de relajación tienen un respaldo mayor que muchos suplementos y productos herbales. Respiración profunda, relajación muscular progresiva, meditación o ejercicios de relajación pueden ayudar a reducir la activación antes de acostarse.

Estas prácticas son especialmente interesantes porque no dependen de consumir ninguna sustancia y pueden integrarse fácilmente en una rutina nocturna.

Para el insomnio crónico, además, forman parte de tratamientos conductuales más estructurados. La terapia cognitivo-conductual para el insomnio es considerada por los especialistas como una de las intervenciones con mayor respaldo científico.

5. Oscuridad y horarios regulares

Controlar el ambiente del dormitorio también puede marcar una diferencia. Mantener la habitación oscura, reducir la exposición a pantallas y conservar horarios regulares ayuda a establecer señales consistentes para el organismo.

Un antifaz puede ser una alternativa sencilla cuando existe contaminación lumínica procedente de ventanas, calles o dispositivos. Pero no debe considerarse un tratamiento independiente contra el insomnio, sino parte de un conjunto de hábitos saludables.

El tratamiento más recomendado no es un remedio casero

Aunque las alternativas naturales pueden formar parte de una rutina saludable, existe una diferencia importante entre favorecer la relajación y tratar clínicamente el insomnio.

La Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda la terapia cognitivo-conductual para el insomnio como intervención principal en adultos con insomnio crónico. El Colegio Estadounidense de Médicos también la considera el tratamiento inicial recomendado para estos casos.

Además, algunos productos muy populares no tienen la evidencia que se les atribuye. La valeriana, por ejemplo, ha mostrado resultados inconsistentes en los ensayos clínicos y no ha demostrado de manera concluyente su utilidad para tratar el insomnio.

Por eso, si las dificultades para dormir persisten durante semanas, afectan las actividades diarias o se convierten en un problema recurrente, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud. Un trastorno persistente del sueño puede requerir identificar causas específicas y recibir un tratamiento personalizado.

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