
Alexandria Ocasio-Cortez abrió una puerta que puede cambiar el escenario de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2028. La congresista demócrata por Nueva York afirmó que no descarta competir por la candidatura de su partido para suceder a Donald Trump.
Durante una entrevista televisiva, la legisladora de 36 años fue consultada sobre una encuesta de la Universidad de New Hampshire que la ubica como una de las principales preferencias entre los votantes demócratas para las próximas primarias.
Su respuesta fue cautelosa, pero significativa. Ocasio-Cortez aseguró que no ha descartado la posibilidad y dijo sentirse honrada por el respaldo que está recibiendo. Al mismo tiempo, aclaró que su prioridad inmediata está puesta en las elecciones de medio mandato de noviembre.
La eventual candidatura presidencial no es la única alternativa que la representante mantiene sobre la mesa.
Ocasio-Cortez tampoco descartó competir por un escaño en el Senado por Nueva York en 2028. Esa posibilidad podría enfrentarla con Chuck Schumer, actual líder de la minoría demócrata en la Cámara alta, si ambos deciden disputar la misma nominación.
La hipótesis no es nueva. La congresista ya había dejado abierta durante una campaña en Michigan la posibilidad de buscar un cargo nacional diferente al que ocupa actualmente.
Una eventual batalla contra Schumer tendría además un fuerte componente generacional. Ocasio-Cortez representa al sector progresista más joven del Partido Demócrata, mientras que Schumer pertenece a una generación política mucho más consolidada dentro de la estructura partidaria.
El interés por una eventual candidatura presidencial no surge únicamente de sus declaraciones. Distintos sondeos muestran que la congresista ya cuenta con un respaldo significativo entre los votantes demócratas.
Una encuesta de la Universidad de New Hampshire la ubica en primer lugar, con 22% de apoyo, apenas por delante del exsecretario de Transporte Pete Buttigieg, que alcanza 21%. El gobernador de California, Gavin Newsom, aparece detrás con 15%.
Otro sondeo citado en el debate interno del partido también mostró a Ocasio-Cortez en una posición competitiva frente a sus potenciales rivales.
Los resultados todavía están lejos de constituir una candidatura formal, pero muestran que la congresista posee una base electoral capaz de convertirla en una protagonista central de las primarias de 2028.
El posible salto presidencial de Ocasio-Cortez ocurre mientras el ala progresista del Partido Demócrata atraviesa una etapa de renovación.
La reciente victoria de Abdul El-Sayed en las primarias demócratas para el Senado en Michigan fue interpretada por AOC como una señal del cambio generacional que atraviesa al partido. El-Sayed, identificado con el sector progresista y respaldado por Ocasio-Cortez y Bernie Sanders, se impuso por un margen muy estrecho.
Para la congresista, ese resultado demuestra que existe un electorado joven dispuesto a respaldar candidatos con posiciones más progresistas.
Ocasio-Cortez es considerada una de las principales herederas políticas de Sanders, quien durante años fue la figura más reconocida del ala izquierda del Partido Demócrata. Su ascenso podría adquirir todavía mayor relevancia si Sanders finalmente queda fuera de la competencia presidencial de 2028.
El Partido Demócrata enfrenta el desafío de construir una nueva generación de dirigentes después de varios ciclos electorales dominados por figuras de mayor edad.
Además de Ocasio-Cortez, entre los nombres que aparecen en las primeras mediciones se encuentran Buttigieg y Newsom, aunque el panorama podría modificarse considerablemente antes de que comiencen formalmente las primarias.
Del lado republicano, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio aparecen entre los posibles aspirantes a suceder a Trump.
El actual presidente no podría presentarse nuevamente a la Casa Blanca después de completar dos mandatos, de acuerdo con la vigésimo segunda enmienda de la Constitución estadounidense. Cualquier intento de buscar un tercer mandato enfrentaría, por tanto, un obstáculo constitucional.
Para Ocasio-Cortez, convertir su popularidad actual en una candidatura presidencial requeriría superar varios desafíos.
Debería ampliar su respaldo más allá del electorado progresista que constituye su principal base política y construir una coalición capaz de competir en estados decisivos. También tendría que enfrentar a dirigentes con mayor experiencia ejecutiva y estructuras electorales consolidadas.
Por ahora, la congresista evita adelantar una decisión definitiva. Su estrategia consiste en mantener abiertas las opciones mientras concentra sus esfuerzos en conservar su escaño en la Cámara de Representantes.
Pero su declaración ya modificó la conversación política sobre 2028. Si finalmente decide competir, Alexandria Ocasio-Cortez podría convertirse en una de las figuras centrales de la disputa por definir quién encabezará al Partido Demócrata después de Trump.
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