
Doña Victoria Naranjo, una adulta mayor de 77 años, ha vivido una crítica situación al permanecer más de 10 días conviviendo con el cadáver de su sobrino dentro de su vivienda.
El fallecido, identificado como Carlos Marcelo Zea Matute de 36 años, murió a finales de julio, y su ataúd fue dejado bajo engaños en el inmueble por su propia madre y hermano, quienes huyeron con el dinero destinado a los gastos funerarios.
Victoria denunció públicamente a su propia hermana, señalando que la dejaron totalmente desamparada y sin recursos para poder costear la sepultura.
Este impactante caso se reportó en el suroeste de Guayaquil, Ecuador. Las dificultades aumentaron debido a que en el cementerio local le exigían un cobro de 300 dólares para proceder con el entierro.
Ante las altas temperaturas de la región, el féretro comenzó a emanar fuertes olores desagradables, lo que encendió las alertas de los moradores de la zona por el inminente foco de infecciones. Los vecinos han intentado mitigar el hedor usando cal, café y plástico para sellar la caja.
Tras la difusión masiva del drama en medios locales y el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) ofreció gestionar y cubrir la totalidad de los gastos funerarios del ciudadano. No obstante, la comunidad sigue atenta hasta verificar el retiro definitivo de los restos.
Lee también…