
La crisis en el estrecho de Ormuz volvió a escalar con nuevas advertencias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que las negociaciones para restablecer el tránsito marítimo podrían llegar a buen puerto en las próximas horas, pero lanzó una severa amenaza si el diálogo fracasa.
«Si vuelven a echarse atrás, sufrirán un golpe muy duro», afirmó el mandatario en una entrevista televisiva, al insistir en que Washington no permitirá que Irán continúe bloqueando uno de los corredores energéticos más importantes del planeta.
Sin embargo, desde Teherán la respuesta fue inmediata. Las autoridades iraníes negaron que existan conversaciones directas con Estados Unidos y aseguraron que los contactos se desarrollan únicamente con Omán para discutir mecanismos técnicos relacionados con la navegación en la zona.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y constituye una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, ya que por allí transita una parte significativa del comercio internacional de petróleo y gas natural.
Tras la reanudación de las hostilidades entre ambos países durante julio, Irán mantiene restringido el paso de embarcaciones comerciales y exige que los buques coordinen previamente su tránsito con las autoridades iraníes.
Washington sostiene que la reapertura de la vía marítima es una prioridad para garantizar la estabilidad de los mercados energéticos y la seguridad de la navegación internacional.
Mientras Trump aseguró que los contactos avanzan y que un acuerdo podría concretarse en breve, el Gobierno iraní insiste en que Estados Unidos no participa en las conversaciones.
Según Teherán, las negociaciones se desarrollan exclusivamente con Omán, país que comparte con Irán el control geográfico del estrecho y que históricamente ha actuado como mediador entre ambas partes.
Las autoridades iraníes señalaron además que cualquier entendimiento técnico con Omán no significará una reapertura automática de Ormuz.
«La reapertura dependerá de que Estados Unidos modifique su comportamiento y ponga fin a las acciones que Irán considera violaciones», señalaron fuentes citadas por la televisión estatal iraní.
Además del libre tránsito marítimo, la administración estadounidense mantiene como objetivo central impedir que Irán avance en el desarrollo de armas nucleares.
Trump reiteró que la desnuclearización continúa siendo una condición indispensable para cualquier acuerdo de largo plazo y sostuvo que la actual instancia diplomática representa «la última oportunidad» para alcanzar un entendimiento.
El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que existen avances en los contactos diplomáticos, aunque reconoció que todavía no se ha alcanzado un acuerdo definitivo.
Mientras continúan las gestiones diplomáticas, la situación sobre el terreno sigue siendo extremadamente volátil.
En las últimas horas, un carguero fue alcanzado por un proyectil en aguas cercanas al estrecho de Ormuz, frente a la costa de Omán, dejando al menos un tripulante desaparecido, según reportes de empresas de seguridad marítima.
Al mismo tiempo, la tensión también se trasladó al mar Rojo. Un barco mercante de bandera india se hundió frente a las costas de Yemen tras un ataque atribuido por las autoridades yemeníes a los rebeldes hutíes, aliados de Irán.
Además, un aeropuerto del suroeste de Arabia Saudita suspendió temporalmente sus operaciones luego de que los hutíes afirmaran haber lanzado un ataque contra esa instalación.
El cierre prolongado del estrecho de Ormuz mantiene en alerta a los mercados internacionales debido a la enorme cantidad de petróleo y gas natural que circula diariamente por esa ruta.
Aunque Estados Unidos confía en lograr una solución negociada, las posiciones siguen alejadas. Washington exige la reapertura inmediata del paso y avances en el programa nuclear iraní, mientras Teherán condiciona cualquier acuerdo a cambios en la política estadounidense y rechaza la existencia de negociaciones bilaterales directas.
Con el comercio energético global pendiente de cada movimiento diplomático y militar, las próximas horas podrían resultar decisivas para determinar si la región avanza hacia una distensión o enfrenta un nuevo episodio de confrontación.
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