Erupción del volcán de Fuego obliga a evacuar aldeas y suspender clases en Guatemala

Las autoridades evacuaron comunidades cercanas, suspendieron clases y mantienen vigilancia ante el riesgo de flujos piroclásticos y caída de ceniza.

El Instituto Costarricense de Turismo (ICT) informó este martes que la guía fue lanzada el lunes en el marco de la conmemoración del Día Mundial Contra la Trata de Personas.

Guatemala enfrenta una nueva emergencia volcánica tras la intensificación de la actividad del volcán de Fuego, el más activo de Centroamérica. Las autoridades ordenaron la evacuación preventiva de comunidades situadas en sus faldas, suspendieron las clases en varias localidades y elevaron el nivel de alerta mientras continúa el monitoreo permanente del coloso.

El volcán, ubicado a unos 50 kilómetros al sur de Ciudad de Guatemala y a aproximadamente 35 kilómetros en línea recta de la capital, entró en una fase eruptiva que durante las últimas horas aumentó su intensidad con el descenso de corrientes de lava, explosiones frecuentes y enormes columnas de gases y ceniza visibles a varios kilómetros de distancia.

Familias evacuadas llegan a un albergue temporal tras abandonar sus viviendas ubicadas en las faldas del volcán. (Photo by Johan ORDONEZ / AFP)

Evacuaciones preventivas por el avance del material volcánico

La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) confirmó la evacuación de las aldeas El Porvenir y Las Lajitas, asentadas en las laderas del volcán, debido al cambio en la dirección de los flujos piroclásticos y al incremento del riesgo para la población.

Los vecinos fueron trasladados en autobuses hacia albergues temporales instalados en municipios cercanos, donde se habilitaron salones comunales con camas improvisadas para recibir a las familias.

Sin embargo, los equipos de emergencia señalaron que algunas personas decidieron permanecer en sus viviendas por temor a perder sus pertenencias, una situación que suele repetirse durante este tipo de emergencias volcánicas.

«Muchos tienen miedo de abandonar sus casas, aunque comprendan el riesgo», explicó Édwin de León, integrante de los Bomberos Voluntarios que participa en las tareas de evacuación.

Alerta nacional y suspensión de clases

Ante el aumento de la actividad eruptiva, la Conred declaró la alerta anaranjada a nivel nacional, el segundo nivel más alto antes de una emergencia máxima, para movilizar a todas las instituciones responsables de la respuesta ante desastres.

Las autoridades también recomendaron la autoevacuación de quienes consideren que su vida puede estar en peligro y mantienen un monitoreo permanente de las comunidades cercanas.

Como medida preventiva, el Ministerio de Educación suspendió las clases presenciales en establecimientos ubicados en municipios próximos al volcán, mientras la Policía de Tránsito cerró una importante carretera que conecta la costa sur con la ciudad colonial de Antigua Guatemala, uno de los principales destinos turísticos del país.

Personal de emergencia coordina la evacuación preventiva de comunidades cercanas al volcán de Fuego.

Lava, ceniza y flujos piroclásticos

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) informó que el volcán atraviesa la fase más intensa de la erupción.

Las columnas de gases y ceniza alcanzan entre 6.000 y 7.000 metros de altura sobre el nivel del mar, mientras que las fuentes de lava se elevan hasta 300 metros por encima del cráter.

La ceniza volcánica ha sido transportada por el viento hasta unos 130 kilómetros hacia el oeste, llegando a sectores de la costa del Pacífico. Además, los especialistas advirtieron que los flujos de material ardiente que descienden por las barrancas representan actualmente la principal amenaza para las comunidades cercanas.

Aunque las autoridades recomendaron extremar las precauciones para la aviación debido a la nube de ceniza, el Aeropuerto Internacional La Aurora continúa operando con normalidad.

Un volcán con un largo historial de actividad

Con 3.763 metros de altura, el volcán de Fuego es uno de los tres volcanes activos más importantes de Guatemala, junto con el Pacaya y el Santiaguito. Además, es considerado uno de los más activos del continente americano por la frecuencia de sus erupciones.

Su historial incluye episodios de gran impacto. En 1932, una potente erupción dispersó ceniza hasta territorios de El Salvador y Honduras.

Más recientemente, registró fases eruptivas en junio de 2025 y en febrero de este año, que obligaron a evacuar cientos de personas.

Sin embargo, la tragedia más recordada ocurrió el 3 de junio de 2018, cuando una violenta erupción provocó flujos piroclásticos que arrasaron varias comunidades, dejando 202 muertos, al menos 229 desaparecidos y cuantiosos daños materiales.

Vigilancia durante las próximas horas

Los especialistas del Insivumeh consideran que la actividad podría comenzar a disminuir entre las próximas 24 y 72 horas, aunque mantienen la vigilancia constante debido a que las condiciones pueden cambiar rápidamente.

Mientras continúan las evaluaciones técnicas, los organismos de emergencia permanecen desplegados para asistir a la población y garantizar nuevas evacuaciones si la evolución del volcán lo hace necesario.

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