
La tensión entre Argentina y Brasil sumó este domingo un nuevo capítulo después de que el presidente argentino, Javier Milei, reiterara sus descalificaciones contra su par brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien volvió a calificar de «ladrón» y «corrupto», pese a la crisis diplomática que sus declaraciones desencadenaron la semana pasada.
Durante una entrevista televisiva, Milei defendió sus afirmaciones y aseguró que simplemente describía hechos que, a su juicio, forman parte del historial judicial del mandatario brasileño.
Consultado por las declaraciones que realizó días atrás en un acto político en São Paulo, el presidente argentino respondió sin matices.
«Es un ladrón, es un corrupto», sostuvo, al recordar que Lula estuvo encarcelado por causas derivadas de la Operación Lava Jato.
Milei argumentó además que las condenas contra el mandatario brasileño fueron anuladas por cuestiones procesales y no porque hubiera sido declarado inocente, por lo que insistió en que sus expresiones reflejan la realidad.
Las declaraciones llegan apenas una semana después de que Brasil llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires y convocara al representante diplomático argentino en Brasilia para expresar su rechazo a los dichos del mandatario argentino.
La crisis comenzó durante un acto del Partido Liberal (PL) de Brasil, donde Milei participó en apoyo de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, uno de los principales referentes de la derecha brasileña y eventual rival de Lula en las elecciones presidenciales de octubre.
En ese escenario, el mandatario argentino lanzó una serie de críticas contra el presidente brasileño que fueron interpretadas por el Gobierno de Brasil como una agresión directa hacia sus instituciones.
El episodio marcó uno de los momentos de mayor tensión en la relación bilateral desde la llegada de Milei al poder.
Pese al conflicto diplomático, la administración argentina intentó en los últimos días restarle gravedad al episodio.
El canciller Pablo Quirno afirmó que las diferencias responden al plano político e ideológico y aseguró que el Gobierno argentino no tiene intención de romper relaciones con Brasil.
«No hay ninguna posibilidad de que de nuestro lado se rompa la relación. Nosotros no lo llevamos al plano institucional», sostuvo el funcionario.
Sin embargo, las nuevas declaraciones de Milei volvieron a elevar la tensión entre ambos gobiernos.
Durante la entrevista, Milei también habló sobre el escenario político latinoamericano y manifestó su deseo de que Brasil cambie de orientación ideológica.
El mandatario sostuvo que, desde su irrupción en la política argentina, varios gobiernos de la región se desplazaron hacia posiciones de derecha y aseguró que Brasil representa la principal excepción.
«Cuando yo arranqué esta carrera en 2021 había un solo país azul y todo era rojo. Hoy es mayoritariamente azul, pero Brasil sigue rojo», afirmó.
Las declaraciones coincidieron con el lanzamiento oficial de la candidatura de Lula para buscar un nuevo mandato presidencial en octubre.
La nueva escalada verbal ocurre en un momento especialmente delicado para la relación entre las dos mayores economías de Sudamérica.
Brasil es el principal socio comercial de Argentina y ambos países integran el Mercosur, por lo que una prolongación de las tensiones diplomáticas podría afectar la cooperación política y económica en distintos ámbitos.
Por ahora, ninguno de los dos gobiernos ha anunciado nuevas medidas diplomáticas, aunque el intercambio de declaraciones mantiene abierta una crisis que sigue generando repercusiones en toda la región.
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