
Un ejemplar de aguará guazú, considerado uno de los mamíferos más emblemáticos de Sudamérica, regresó a su hábitat natural luego de completar un proceso de rescate, evaluación sanitaria y rehabilitación que comenzó tras su aparición en un predio de la ciudad de Puerto General San Martín, en la provincia argentina de Santa Fe.
La liberación marca el desenlace de un operativo coordinado entre organismos ambientales, fuerzas de seguridad y especialistas en fauna silvestre, quienes trabajaron para garantizar tanto la seguridad del animal como la de la población.
Volver a la libertad 🦊
— Bichos Argentos (@bichoargentum) August 2, 2026
El aguara guazú rescatado en Puerto General San Martin finalmente fue liberado en la naturaleza 🐾
Está belleza completo bien su rehabilitación y ahora corre libre en la Reserva Natural El Fisco, al norte de Santa fe ❤️
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El aguará guazú fue detectado por vecinos dentro de un predio urbano, una situación poco habitual que motivó el inmediato aviso a las autoridades. Ante la presencia de una especie protegida, la Policía Ecológica y el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe activaron el protocolo previsto para estos casos.
El operativo permitió capturar al ejemplar mediante técnicas no invasivas, minimizando el estrés y evitando cualquier tipo de lesión. Posteriormente fue trasladado a un centro especializado, donde veterinarios evaluaron su estado físico y comportamiento para determinar si estaba en condiciones de regresar a la vida silvestre.
Durante varios días, los especialistas realizaron estudios clínicos y monitorearon la evolución del animal para comprobar que no presentara heridas, enfermedades o secuelas derivadas de su permanencia en un entorno urbano.
Una vez confirmadas sus buenas condiciones de salud y su capacidad para desenvolverse de forma independiente, las autoridades dispusieron su traslado hasta una zona compatible con su distribución natural, donde finalmente recuperó la libertad.
El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de América del Sur y habita principalmente pastizales, humedales y sabanas de Argentina, Paraguay, Brasil, Bolivia y Perú.
A diferencia de otros cánidos, mantiene hábitos solitarios y una dieta variada compuesta por pequeños vertebrados, insectos, frutos y plantas. Entre estos alimentos destaca la llamada «fruta del lobo», cuya dispersión convierte al aguará en un importante aliado para la regeneración de los ecosistemas.
Su presencia es considerada un indicador de ambientes saludables, ya que necesita grandes extensiones de territorio para sobrevivir.
Aunque suele despertar curiosidad por su aspecto, el aguará guazú rara vez representa un peligro para las personas. Sin embargo, enfrenta múltiples amenazas derivadas de la actividad humana.
La expansión agrícola, la pérdida de humedales y pastizales, los atropellos en rutas, la caza ilegal y la fragmentación de su hábitat han reducido significativamente sus poblaciones en distintos puntos de Sudamérica. Por ello, diversas provincias argentinas mantienen programas específicos para su protección y monitoreo.
Especialistas remarcan que, cuando un ejemplar aparece cerca de zonas pobladas, lo más importante es evitar perseguirlo, alimentarlo o intentar capturarlo por cuenta propia. La recomendación es informar inmediatamente a las autoridades ambientales para que intervengan profesionales capacitados.
El regreso de este aguará guazú a la naturaleza representa un nuevo éxito para las estrategias de conservación de fauna silvestre y demuestra la importancia del trabajo conjunto entre organismos públicos, fuerzas de seguridad y la comunidad para proteger una especie fundamental para la biodiversidad de la región.

