
Las expectativas de una posible distensión entre Estados Unidos e Irán recibieron un duro revés este lunes después de que el Gobierno iraní negara categóricamente que existan conversaciones en marcha con Washington, en abierta contradicción con las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, afirmó que actualmente no hay ningún proceso de negociación con Estados Unidos y subrayó que cualquier decisión sobre una eventual reanudación del diálogo dependerá de cómo evolucionen los acontecimientos en las próximas semanas.
Horas antes, Trump había asegurado que este lunes comenzarían nuevas conversaciones con Irán y reveló que decidió cancelar un ataque militar de gran escala para dar una oportunidad a la vía diplomática.
Sin embargo, desde Teherán la respuesta fue inmediata.
«Actualmente no tenemos negociaciones con Estados Unidos», declaró Bagaei durante una rueda de prensa, descartando que exista un canal activo de diálogo entre ambos gobiernos.
El funcionario sostuvo que la relación con Washington continúa marcada por las tensiones militares y políticas que se han profundizado durante los últimos meses del conflicto.
Según explicó la cancillería iraní, el único proceso diplomático abierto en este momento se desarrolla con Omán y está centrado exclusivamente en el futuro del estrecho de Ormuz.
Las conversaciones buscan establecer una ruta de navegación que permita garantizar la seguridad del tránsito marítimo en ese paso estratégico, aunque Teherán aclaró que ello no implica una reapertura inmediata del corredor.
Bagaei insistió en que el asunto corresponde únicamente a Irán y Omán como Estados ribereños, aunque otros actores internacionales pueden influir positiva o negativamente en el proceso.
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos más sensibles del conflicto.
Antes del inicio de la guerra, alrededor del 20% del petróleo comercializado en el mundo atravesaba diariamente ese corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico.
Tras los enfrentamientos militares entre Irán, Estados Unidos e Israel, Teherán endureció el control sobre la zona y posteriormente anunció restricciones al tránsito marítimo, mientras Washington reforzó su presencia naval y el bloqueo sobre puertos y embarcaciones iraníes.
Las disputas sobre la seguridad y el funcionamiento del estrecho se han convertido en uno de los principales obstáculos para cualquier acuerdo de paz.
El portavoz iraní advirtió que un eventual acuerdo técnico sobre una nueva ruta marítima constituye una condición necesaria para avanzar, pero no suficiente para normalizar la situación.
Según afirmó, mientras persistan la presencia militar estadounidense, el bloqueo naval y lo que calificó como acciones hostiles de Washington, no habrá cambios sustanciales en la política iraní respecto del estrecho de Ormuz.
En la misma línea, el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, había señalado el domingo que las negociaciones con Omán se encuentran en una etapa avanzada, aunque aclaró que ese proceso no debe interpretarse como una decisión sobre la reapertura del paso marítimo.
Las declaraciones contrapuestas reflejan la profunda desconfianza que sigue dominando la relación entre ambos países.
Mientras Trump sostiene que existe un marco para avanzar hacia un entendimiento que incluya la seguridad en Ormuz y la cuestión nuclear iraní, Teherán insiste en que no hay conversaciones con Washington y rechaza haber solicitado la suspensión de un ataque estadounidense.
La falta de coincidencias entre ambas versiones alimenta la incertidumbre sobre el futuro de la crisis y deja en suspenso las posibilidades de una solución diplomática a un conflicto que ya lleva cinco meses y mantiene en vilo a los mercados energéticos internacionales.
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