
Los precios internacionales del petróleo registraron este lunes una de sus mayores caídas de las últimas semanas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la reanudación de las negociaciones con Irán y revelara que decidió cancelar un ataque militar que, según afirmó, estaba preparado para ejecutarse.
El mercado interpretó el anuncio como una señal de posible distensión en Oriente Medio, una región clave para el suministro mundial de energía. La expectativa de una reducción del riesgo geopolítico provocó una rápida venta de contratos de crudo en los principales mercados internacionales.
En las primeras operaciones del mercado europeo, el barril de Brent para entrega en octubre llegó a caer más de un 7%, cotizando alrededor de los 83,4 dólares, muy por debajo de los 90,12 dólares con los que había cerrado la jornada del viernes.
El crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) también retrocedió con fuerza y se ubicó cerca de los 80 dólares por barril, reflejando el cambio de expectativas entre los inversores.
Los operadores consideran que una eventual normalización de la situación en Oriente Medio disminuiría el riesgo de interrupciones en el suministro mundial, uno de los factores que impulsó la fuerte escalada de precios durante los últimos meses.
Durante su viaje hacia El Cairo, Trump aseguró que decidió cancelar un «ataque masivo» contra Irán después de mantener conversaciones con líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Según explicó, esos países le transmitieron que existían condiciones para alcanzar un acuerdo con Teherán, especialmente en torno al futuro del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
El mandatario estadounidense también afirmó que las autoridades iraníes solicitaron detener la operación militar para facilitar las conversaciones y sostuvo que un entendimiento podría extenderse, además, a cuestiones relacionadas con el programa nuclear iraní.
La evolución del conflicto ha mantenido durante meses en vilo a los mercados energéticos debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz.
Por ese corredor marítimo transitan diariamente millones de barriles de petróleo y gas natural licuado procedentes de los principales productores del Golfo Pérsico. Cualquier amenaza sobre su funcionamiento suele traducirse en fuertes aumentos del precio del crudo.
Durante el fin de semana, Irán informó que avanzaba en conversaciones con Omán para facilitar el tránsito por la zona, una noticia que reforzó el optimismo de los mercados respecto de una posible reducción de las tensiones.
A la presión bajista se sumó la decisión adoptada el domingo por la alianza OPEP+, encabezada por Arabia Saudita y Rusia, de continuar aumentando gradualmente la producción.
El grupo confirmó que desde septiembre incorporará otros 188.000 barriles diarios al mercado, manteniendo por sexto mes consecutivo su estrategia de elevar la oferta.
Aunque el incremento es moderado y la guerra en Oriente Medio continúa dificultando parte de la logística del comercio petrolero, los analistas consideran que la combinación de una mayor producción y una posible solución diplomática redujo significativamente el temor a una escasez de suministro.
La mejora de las perspectivas geopolíticas no se trasladó plenamente a las bolsas asiáticas, donde predominó la cautela.
Los principales índices registraron comportamientos mixtos. La bolsa de Seúl sufrió una marcada caída impulsada por las pérdidas de grandes compañías tecnológicas, mientras que otros mercados de la región operaron con resultados dispares en un contexto de elevada volatilidad.
Para los inversores, el foco seguirá puesto en el desarrollo de las conversaciones entre Washington y Teherán. Si las negociaciones avanzan y disminuye el riesgo de una interrupción del flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, los precios del crudo podrían mantener la tendencia bajista en las próximas sesiones.
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