
La ciudad española de Ceuta, ubicada en el norte de África, atraviesa la mayor crisis migratoria de los últimos años. Al menos 34 personas murieron al intentar llegar a territorio español desde Marruecos, mientras decenas de miles de migrantes cruzaron la frontera en una oleada sin precedentes que ha puesto bajo enorme presión a las autoridades españolas y ha reabierto el debate sobre la política migratoria en Europa.
Las cifras continúan evolucionando y las autoridades no descartan que el número de víctimas aumente, debido a la gran cantidad de personas que se lanzaron al mar para intentar alcanzar la costa ceutí.
La crisis comenzó a principios de la semana con la llegada de pequeños grupos de jóvenes marroquíes que intentaban alcanzar Ceuta a nado. Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando miles de personas cruzaron de manera irregular tanto por el espigón fronterizo del Tarajal como por mar.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, estimó que alrededor de 60.000 personas ingresaron en la ciudad durante los últimos días, una cifra equivalente a cerca del 70 % de la población local, que ronda los 80.000 habitantes.
La magnitud del flujo migratorio superó ampliamente la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad y de los servicios de emergencia.
Las patrulleras de la Guardia Civil recuperaron nuevos cuerpos durante la mañana del viernes, elevando a 34 el número de migrantes fallecidos en esta crisis.
La mayoría murió ahogada tras intentar llegar a nado desde las playas marroquíes cercanas a Castillejos, donde miles de personas se concentraron antes de lanzarse al mar.
Con este nuevo balance, 54 migrantes han perdido la vida en lo que va de 2026 intentando alcanzar Ceuta, superando ya el total de fallecidos registrados durante todo 2025.
Las autoridades mantienen desplegados equipos de rescate y vigilancia marítima ante el riesgo de que continúen apareciendo nuevas víctimas.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó de urgencia a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para supervisar el operativo desplegado en la frontera.
El Ejecutivo anunció el refuerzo de efectivos de la Guardia Civil, Policía Nacional y Ejército, además del envío de embarcaciones, drones, equipos especializados y buzos para controlar la situación.
Sánchez aseguró que el Estado utilizará «todos los recursos disponibles» para garantizar la seguridad de la ciudad y confirmó que España trabaja con Marruecos para agilizar la devolución de quienes ingresaron de forma irregular.
Asimismo, anunció la instalación de nuevas barreras flotantes como medida para dificultar futuros cruces por vía marítima.
La crisis trascendió rápidamente las fronteras españolas y provocó una fuerte reacción política en Europa.
Italia planteó revisar la permanencia de España en el espacio Schengen al considerar insuficiente el control de la frontera exterior de la Unión Europea, mientras Finlandia respaldó públicamente esa posición.
Francia, por su parte, anunció el refuerzo inmediato de los controles en la frontera con España para prevenir posibles desplazamientos secundarios de migrantes hacia territorio francés.
La situación recuerda a la vivida en mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas cruzaron hacia Ceuta en apenas dos días durante una crisis diplomática entre España y Marruecos relacionada con el Sáhara Occidental.
Aunque hasta ahora Rabat no ha ofrecido una explicación oficial sobre la actual avalancha migratoria, las autoridades españolas mantienen contactos permanentes con el Gobierno marroquí para coordinar las repatriaciones.
Mientras tanto, expertos advierten que la presión migratoria sobre Ceuta y Melilla continuará siendo uno de los principales desafíos para la política migratoria europea debido a que ambos enclaves representan las únicas fronteras terrestres entre África y la Unión Europea.
Más información:


