
El movimiento islamista palestino Hamás confirmó este viernes que aceptó un acuerdo que contempla su desarme como parte de un proceso destinado a poner fin a casi tres años de guerra en la Franja de Gaza. La propuesta también incluye la retirada gradual de las fuerzas israelíes y la creación de un nuevo esquema de administración para el territorio palestino.
El anuncio llega después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificara el pacto como un «acuerdo histórico» y afirmara que representa un paso decisivo hacia una paz duradera en la región.
Uno de los negociadores de Hamás, Ghazi Hamad, aseguró que el movimiento aceptó el borrador porque busca poner fin al sufrimiento de la población gazatí. No obstante, dejó claro que el cumplimiento del compromiso dependerá de que Israel respete cada uno de los términos acordados.
Según los detalles conocidos hasta ahora, el plan prevé un proceso de desarme gradual supervisado por el Comité Nacional para la Administración de Gaza, un organismo de tecnócratas palestinos que asumiría temporalmente la gestión del enclave.
De acuerdo con las versiones difundidas por los mediadores, Israel no participaría directamente en la recepción o administración del arsenal entregado por Hamás. Paralelamente, el Ejército israelí iniciaría un retiro progresivo del territorio mientras una Fuerza Internacional de Estabilización colaboraría con una nueva fuerza policial palestina para garantizar la seguridad.
Trump sostuvo que este mecanismo permitirá la conformación de un nuevo gobierno palestino encargado de administrar Gaza una vez concluida la transición.
Pese al anuncio de Hamás y al optimismo expresado desde Washington, el Gobierno israelí todavía no emitió una aceptación oficial del acuerdo.
Fuentes políticas israelíes señalaron que el plan conocido hasta ahora no satisface completamente la exigencia de una desmilitarización total de Gaza, considerada por el Ejecutivo de Benjamin Netanyahu como una condición indispensable para poner fin al conflicto.
Analistas internacionales advierten además que la retirada del Ejército podría enfrentar importantes obstáculos políticos internos en Israel, especialmente a pocos meses de las elecciones legislativas previstas para octubre.
Representantes de Egipto, Catar, Turquía y Estados Unidos tienen previsto reunirse en El Cairo para definir los mecanismos de aplicación de la segunda fase del alto el fuego.
Según fuentes diplomáticas, Hamás solicitó garantías internacionales que obliguen a Israel a cumplir el cronograma de retirada antes de iniciar la entrega de armas.
El grupo islamista también reiteró que, si Israel incumple cualquiera de los compromisos asumidos, dejará sin efecto su participación en el acuerdo.
La guerra comenzó tras el ataque lanzado por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó más de 1.200 muertos y cientos de personas secuestradas, según cifras oficiales israelíes.
La ofensiva militar israelí sobre Gaza provocó desde entonces decenas de miles de muertos, una destrucción generalizada y una crisis humanitaria de enormes proporciones, mientras millones de palestinos permanecen desplazados.
Aunque persisten episodios de violencia sobre el terreno, el anuncio representa el avance diplomático más significativo desde el inicio del conflicto y podría abrir una nueva etapa en uno de los enfrentamientos más prolongados y devastadores de Medio Oriente.
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