Los 4 rasgos que comparten las personas infieles, según estudios de psicología

La psicología señala cuatro características que aparecen entre las personas infieles y que ayudan a comprender este comportamiento.

¿Por qué algunas personas son infieles mientras otras mantienen relaciones estables durante años? La respuesta está lejos de ser sencilla. La psicología coincide en que la infidelidad no puede explicarse por una única causa ni existe un perfil capaz de predecir con certeza quién engañará a su pareja.

Sin embargo, numerosas investigaciones han identificado ciertos patrones de personalidad y comportamiento que aparecen con mayor frecuencia entre quienes reconocieron haber sido infieles. Los expertos subrayan que se trata de tendencias estadísticas y no de reglas absolutas: tener alguno de estos rasgos no significa que una persona vaya a cometer una infidelidad.

1. Impulsividad: actuar sin medir las consecuencias

Uno de los rasgos más estudiados es la impulsividad. Las personas con esta característica suelen tomar decisiones guiadas por el deseo del momento, con menor capacidad para evaluar las consecuencias a largo plazo.

Diversos estudios señalan que esta forma de actuar aumenta la probabilidad de involucrarse en situaciones de riesgo, incluidas relaciones extramaritales o paralelas, especialmente cuando aparecen oportunidades inesperadas.

La impulsividad figura entre los rasgos más asociados a conductas de infidelidad en diversos estudios.

2. Necesidad constante de validación

Otro patrón frecuente es la búsqueda permanente de aprobación y reconocimiento.

Las personas con baja autoestima o una fuerte necesidad de sentirse deseadas pueden encontrar en la atención de terceros una forma de reforzar su autoconcepto. En algunos casos, esa validación externa termina convirtiéndose en una motivación para iniciar vínculos afectivos o sexuales fuera de la relación principal.

Los especialistas aclaran que la baja autoestima no conduce inevitablemente a la infidelidad, pero sí puede aumentar la vulnerabilidad cuando existen otros factores de riesgo.

La búsqueda constante de nuevas experiencias aparece como uno de los patrones más frecuentes entre personas infieles.

3. Búsqueda de novedades y emociones intensas

La necesidad de experimentar sensaciones nuevas también aparece de forma recurrente en la literatura científica.

Quienes presentan altos niveles de búsqueda de novedades suelen aburrirse con mayor facilidad de la rutina y sentirse atraídos por experiencias intensas o desconocidas. Esa característica de personalidad está asociada a una mayor disposición para asumir riesgos, incluidos los afectivos.

Algunos investigadores incluso sugieren que este rasgo tiene un componente biológico relacionado con la forma en que determinadas personas procesan la recompensa y la novedad.

La baja autoestima y la necesidad de validación pueden influir en algunas conductas afectivas, según la psicología.

4. Insatisfacción con la relación

La cuarta característica más repetida es la percepción de insatisfacción dentro de la pareja.

Problemas de comunicación, distancia emocional, conflictos no resueltos o una sensación prolongada de desconexión aparecen con frecuencia entre quienes admitieron haber sido infieles.

No obstante, los psicólogos recuerdan que millones de personas atraviesan crisis de pareja sin recurrir a una infidelidad, por lo que este factor, por sí solo, tampoco explica el comportamiento.

Los expertos recomiendan evitar generalizaciones y analizar cada relación de manera individual.

Otros rasgos que también analizan los especialistas

Además de estos cuatro patrones, algunas investigaciones relacionan la infidelidad con otros factores psicológicos, como el narcisismo, la baja empatía, ciertos estilos de apego inseguros desarrollados durante la infancia y una elevada tendencia a asumir riesgos.

También influyen variables externas, como el entorno social, las oportunidades para establecer nuevas relaciones, el nivel de compromiso con la pareja y las circunstancias personales que atraviesa cada individuo.

Los expertos sostienen que la infidelidad surge habitualmente de la interacción entre múltiples factores biológicos, psicológicos, emocionales y sociales, más que de una única característica de personalidad.

No existe un «perfil del infiel»

Uno de los principales consensos entre los especialistas es evitar las generalizaciones.

Aunque determinados rasgos aparezcan con mayor frecuencia en estudios científicos, no constituyen una prueba ni permiten anticipar con certeza el comportamiento de una persona.

La calidad de la comunicación, la confianza mutua, la capacidad para resolver conflictos y los acuerdos que cada pareja establece continúan siendo los elementos más importantes para construir relaciones duraderas.

Más que buscar señales infalibles para detectar una posible infidelidad, los psicólogos recomiendan prestar atención a la salud del vínculo y abordar los problemas antes de que se conviertan en una fuente de distanciamiento emocional.

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