
El ambicioso proyecto de la FIFA para transformar la financiación del fútbol mundial abrió uno de los mayores frentes políticos y deportivos de los últimos años. La propuesta de crear una empresa comercial que administre los principales activos del organismo, incluido el Mundial, generó una ola de críticas de confederaciones continentales, federaciones nacionales, clubes y dirigentes que reclaman mayor transparencia y advierten sobre los riesgos de permitir el ingreso de inversores privados.
La iniciativa, denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), pretende incrementar los recursos destinados al desarrollo del fútbol hasta superar los 10.000 millones de dólares. Según la FIFA, la nueva sociedad permanecerá bajo control mayoritario del organismo y permitirá aumentar significativamente los fondos destinados a sus 211 asociaciones miembro.
La primera respuesta llegó desde la UEFA, cuyo presidente, Aleksander Ceferin, consideró que la propuesta cruza «una línea que nunca debería cruzarse». El organismo europeo sostiene que el Mundial y el resto de las grandes competiciones no pueden convertirse en simples activos financieros.
La entidad europea volvió a endurecer su posición al conocerse que la FIFA habría fijado un plazo para que las federaciones acepten el plan si desean acceder a una financiación extraordinaria. Para la UEFA, ese mecanismo incrementa las dudas sobre la gobernanza del proyecto y la forma en que se intenta obtener respaldo.
Las críticas ya no provienen únicamente de Europa. La Concacaf aseguró que conoció la iniciativa por publicaciones periodísticas y por un comunicado oficial, sin haber sido consultada previamente.
En la misma línea se expresó la Confederación Asiática de Fútbol, que reclamó que una decisión de semejante magnitud sea debatida con todas las partes involucradas y bajo principios de transparencia y buena gobernanza.
También manifestaron preocupación la Federación Inglesa, la Federación Francesa y distintas organizaciones que representan a cientos de clubes profesionales europeos, las cuales pidieron un proceso abierto antes de avanzar con cualquier reforma estructural.
Según distintas informaciones publicadas por medios británicos, la FIFA habría ofrecido a cada una de sus asociaciones nacionales la posibilidad de acceder a alrededor de 40 millones de dólares adicionales si respaldan el proyecto antes de septiembre.
Las mismas versiones sostienen que quienes rechacen la propuesta continuarían recibiendo únicamente los fondos tradicionales del programa de desarrollo, considerablemente inferiores.
Aunque la FIFA insiste en que cada federación decidirá libremente, varios dirigentes calificaron el mecanismo como una fuerte presión económica para obtener apoyos.
La controversia llegó además al ámbito político europeo. El comisario europeo de Deportes, Glenn Micallef, pidió que «no conviertan al fútbol en un negocio financiero» y advirtió que las autoridades comunitarias analizarán cuidadosamente el proyecto desde el punto de vista del derecho de competencia.
Las críticas también alcanzaron al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El presidente de LaLiga, Javier Tebas, cuestionó la falta de transparencia de la iniciativa, mientras que el expresidente de la FIFA Joseph Blatter aseguró que la creciente relación entre la dirigencia del organismo y determinados intereses económicos puede perjudicar al fútbol.
La FIFA sostiene que la creación de FIFA Forward Enterprise permitirá centralizar la explotación comercial de sus torneos sin perder el control institucional sobre las competiciones, el reglamento ni la organización del calendario internacional.
El organismo asegura que todos los beneficios obtenidos serán reinvertidos en el desarrollo del fútbol y que el nuevo esquema permitirá multiplicar la financiación destinada a infraestructura, formación y programas deportivos en las asociaciones nacionales.
Sin embargo, el fuerte rechazo de buena parte del fútbol internacional anticipa que la discusión apenas comienza y que el proyecto podría convertirse en uno de los principales focos de tensión de cara al próximo Congreso de la FIFA y a las futuras elecciones de la organización.
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