Alerta mundial: El Niño podría alcanzar su mayor intensidad en más de un siglo

Expertos internacionales alertan que el fenómeno El Niño podría convertirse en uno de los más intensos registrados, con graves impactos globales.

El planeta se enfrenta a una nueva amenaza climática de gran magnitud. Los principales centros internacionales de monitoreo del clima advierten que el fenómeno El Niño ya comenzó a desarrollarse y podría evolucionar hacia uno de los episodios más intensos registrados desde que existen mediciones modernas.

Las últimas proyecciones elaboradas por organismos científicos de referencia, entre ellos la Organización Meteorológica Mundial, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos y el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia, coinciden en que existe una elevada probabilidad de que el calentamiento del océano Pacífico alcance niveles excepcionales durante los próximos meses.

Algunos modelos climáticos proyectan anomalías superiores a los 3 grados Celsius en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial entre octubre y diciembre, un umbral que situaría al fenómeno entre los más intensos de la historia reciente.

Un planeta más caliente amplifica el riesgo

Aunque El Niño es un fenómeno natural que aparece cada dos a siete años, los científicos advierten que esta vez se desarrollará sobre un planeta significativamente más cálido debido al cambio climático.

La consecuencia es preocupante: el calor almacenado en el océano se transfiere a la atmósfera, aumentando la probabilidad de registrar nuevos récords de temperatura global durante 2027 y potenciando eventos meteorológicos extremos.

La Organización Meteorológica Mundial sostiene que existe una probabilidad cercana al 90 por ciento de que las condiciones de El Niño persistan hasta finales de año. Su secretaria general, Celeste Saulo, alertó que el episodio podría agravar las sequías, intensificar las lluvias torrenciales y aumentar el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en los océanos.

Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, calificó el escenario como una «alerta climática urgente» y reclamó acelerar las medidas de adaptación y los sistemas de alerta temprana para proteger a las poblaciones más vulnerables.


Científicos monitorean el calentamiento del Pacífico ante la posibilidad de uno de los eventos más fuertes registrados.

Centroamérica, una de las regiones más expuestas

Entre las zonas que generan mayor preocupación figura el Corredor Seco de Centroamérica, donde viven alrededor de diez millones y medio de personas que dependen de la agricultura de subsistencia.

El director ejecutivo interino del Programa Mundial de Alimentos, Carl Skau, advirtió que la combinación de largas sequías y lluvias extremas amenaza con revertir años de avances en la lucha contra la desnutrición infantil.

Durante una reciente visita a Guatemala y El Salvador, el funcionario comprobó que numerosos agricultores ya perdieron sus cosechas de maíz y frijol tras varias semanas sin precipitaciones.

«Si una familia depende de esos cultivos para alimentarse, el problema es inmediato», señaló, al insistir en la necesidad de actuar antes de que la crisis alimentaria se profundice.

El Programa Mundial de Alimentos advirtió sobre el riesgo de una mayor inseguridad alimentaria en las zonas rurales. (Photo by Johan ORDONEZ / AFP)

Qué efectos puede provocar un «súper El Niño»

Los impactos de El Niño varían según la región, pero los especialistas coinciden en varios escenarios probables.

En América Central, el Caribe y el norte de Sudamérica suelen aumentar las sequías y disminuir las lluvias. En cambio, el sur de Brasil, Paraguay, Uruguay y el centro y litoral de Argentina podrían experimentar precipitaciones superiores a lo normal durante la primavera y el verano.

También se esperan lluvias intensas en sectores de Perú y Ecuador, mientras que Australia, Indonesia y parte del sudeste asiático podrían afrontar una mayor amenaza de incendios forestales y escasez de agua.

En el Atlántico, el fenómeno suele reducir la actividad de huracanes debido al aumento de la cizalladura del viento, aunque esto no elimina el riesgo de ciclones intensos cerca de las costas.

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Especialistas prevén que el fenómeno alcance su máxima intensidad entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

Los modelos muestran señales inéditas

Las observaciones del Pacífico ya muestran temperaturas superficiales superiores a los dos grados por encima del promedio en sectores clave del océano.

A ello se suma una enorme masa de agua cálida bajo la superficie, con anomalías que superan los seis grados en algunos niveles, una señal que los climatólogos consideran típica de eventos muy intensos.

Si bien la Organización Meteorológica Mundial no utiliza oficialmente el término «súper El Niño», numerosos especialistas reconocen que las simulaciones actuales apuntan a un episodio de intensidad fuerte o muy fuerte.

Inundaciones mortales en Texas: evacuaciones y rescates tras fuertes lluvias
El calentamiento del océano aumenta la probabilidad de sequías, inundaciones y olas de calor en distintas regiones del planeta. EFE/EPA/DUSTIN SAFRANEK

Prepararse antes de que lleguen los impactos

Los expertos insisten en que todavía existe margen para reducir los efectos mediante medidas preventivas.

Fortalecer los sistemas de alerta temprana, proteger la producción agrícola, garantizar reservas de agua y planificar la asistencia humanitaria aparecen entre las prioridades para los próximos meses.

La preocupación no responde únicamente a la fuerza que pueda alcanzar El Niño, sino al hecho de que sus efectos se desarrollarán sobre un planeta que ya atraviesa el período más cálido desde que existen registros, aumentando el riesgo de fenómenos extremos con consecuencias para la salud, la producción de alimentos, las economías y millones de personas en todo el mundo.

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