Condenan a 42 años al padre que dejó morir a su hijo dentro de un auto para ir a un bar

Scott Gardner fue condenado a 42 años de prisión por la muerte de su hijo de 18 meses, a quien dejó encerrado mientras iba a una peluquería y luego a un bar.

La Justicia de Florida condenó a Scott Gardner, de 34 años, a 42 años de prisión por la muerte de su hijo Sebastián, de apenas 18 meses, a quien dejó encerrado durante varias horas dentro de una camioneta bajo altas temperaturas mientras acudía a una peluquería y luego a un bar.

El caso, ocurrido en junio de 2025 en Ormond Beach, generó una fuerte conmoción en Estados Unidos y concluyó con la pena máxima prevista para los delitos que el acusado reconoció.

El niño permaneció horas encerrado bajo el calor

Según la investigación de la Oficina del Sheriff del Condado de Volusia y la Policía de Ormond Beach, Gardner estacionó su vehículo y dejó al pequeño en el asiento trasero con las ventanillas cerradas, sin aire acondicionado y únicamente con un pequeño ventilador portátil.

Mientras el bebé permanecía atrapado dentro del vehículo, el hombre fue a cortarse el cabello a la peluquería Classic Cuts y posteriormente pasó varias horas consumiendo bebidas alcohólicas en el bar Hanky Panky’s Lounge.

Cuando finalmente pidió ayuda, el niño fue trasladado de urgencia a un hospital, donde los médicos confirmaron que había fallecido. Su temperatura corporal alcanzaba los 44 grados y los especialistas estimaron que llevaba al menos una hora sin vida.

Scott Gardner recibió una condena de 42 años por la muerte de su hijo de 18 meses.

Mintió durante la investigación

Las autoridades arrestaron a Gardner el 19 de junio de 2025, luego de detectar contradicciones y falsedades en su versión de los hechos.

Durante la audiencia celebrada el 23 de julio, el acusado se declaró culpable de homicidio en segundo grado, abuso agravado y negligencia infantil con lesiones graves, por lo que el juez le impuso una condena de 42 años de prisión.

El dolor de la familia

En la audiencia, Lorena Dague, madre del pequeño Sebastián, recordó a su hijo como un niño de sonrisa permanente y una risa capaz de iluminar cualquier lugar.

Frente al acusado expresó que había destruido a toda una familia al arrebatar la vida de un niño inocente. No obstante, aseguró que decidió perdonarlo por su propia paz y por el bienestar de sus otros hijos.

El fiscal R. J. Larizza sostuvo que ninguna condena puede reparar una pérdida de ese tipo y afirmó que Gardner eligió atender asuntos personales y consumir alcohol en lugar de proteger a su hijo, una decisión que calificó como la causa de una tragedia completamente evitable.

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