
La creciente tensión en Medio Oriente sumó este viernes un nuevo capítulo diplomático. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una advertencia directa a China y Rusia para que no suministren armamento a Irán, en medio de la intensificación de los ataques entre Washington y Teherán y del temor a una expansión del conflicto.
A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario sostuvo que, según la información de la que dispone, ninguna de las dos potencias está participando en el envío de armas al régimen iraní. Sin embargo, dejó claro que cualquier cambio en esa situación tendría consecuencias.
«Si lo hicieran, sería muy malo para ellos; claramente no iría en su mejor interés», escribió Trump.
El mandatario reveló que durante su reunión celebrada en Pekín el pasado mes de mayo, el presidente chino, Xi Jinping, le aseguró que China no vendería ni entregaría armas a Irán «bajo ninguna circunstancia», compromiso que, según Trump, también alcanza a las empresas chinas.
El presidente estadounidense afirmó que cree en esa promesa debido a la relación que mantiene con el líder chino y recordó que ambos países continúan desarrollando negociaciones en distintos frentes económicos y comerciales.
Respecto de Rusia, Trump indicó que el presidente Vladimir Putin le transmitió un compromiso similar pese a la guerra que mantiene con Ucrania.
Trump aprovechó sus declaraciones para diferenciar el respaldo militar estadounidense a Kiev de una eventual asistencia rusa o china a Irán.
Según explicó, Estados Unidos no vende directamente armas a Ucrania, sino a los países integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que luego deciden cómo distribuir ese material militar.
«Ellos pagan el precio completo y no sé cómo se distribuyen esas armas», afirmó el mandatario.
Las declaraciones mantienen la línea discursiva que Trump ha sostenido desde su regreso a la Casa Blanca, mostrando un tono más conciliador hacia Xi Jinping y Vladimir Putin que hacia algunos aliados tradicionales de Washington.
La advertencia llega mientras Estados Unidos e Irán cumplen casi dos semanas de enfrentamientos diarios, tras la ruptura del alto el fuego alcanzado a comienzos de julio.
En las últimas horas, fuerzas estadounidenses realizaron una nueva ronda de bombardeos contra instalaciones militares iraníes, mientras Teherán respondió con ataques dirigidos contra posiciones estadounidenses y aliados regionales.
La tensión también se trasladó al Golfo Pérsico y al estrecho de Ormuz, donde persisten amenazas contra la navegación comercial y aumentan las preocupaciones por el suministro mundial de petróleo.
Las declaraciones de Trump aparecen además en medio de versiones sobre investigaciones estadounidenses para determinar si China o Rusia podrían estar brindando apoyo militar, tecnológico o de inteligencia a Irán durante la guerra.
Hasta el momento, Washington no ha presentado pruebas públicas que respalden esas sospechas y el propio presidente aseguró que considera válidas las garantías ofrecidas por Xi Jinping y Vladimir Putin.
No obstante, su advertencia deja en claro que cualquier asistencia militar de Moscú o Pekín a Teherán podría agravar aún más una crisis que ya amenaza con extenderse por toda la región.
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