
Europa atraviesa una de las crisis ambientales más graves de los últimos años. Incendios forestales de gran magnitud mantienen en alerta a España, Francia e Italia, donde las llamas avanzan favorecidas por temperaturas extremas, fuertes vientos y una sequía prolongada que ha convertido amplias zonas del continente en un enorme combustible.
La magnitud de la emergencia obligó a los gobiernos de España y Francia a solicitar ayuda internacional mediante el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, mientras miles de bomberos y efectivos militares intentan contener incendios que ya arrasaron decenas de miles de hectáreas y forzaron evacuaciones masivas.
En España, la situación más crítica se concentra en la Comunidad de Madrid, Castilla y León y Castilla-La Mancha. El Gobierno declaró el estado de emergencia en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila para agilizar el despliegue de recursos y centralizar la respuesta.
Más de 270 bomberos, militares de la Unidad Militar de Emergencias y brigadas forestales trabajan sin descanso para contener varios focos activos que amenazan poblaciones cercanas a la capital.
Uno de los incendios más preocupantes afecta a la provincia de Guadalajara, donde el fuego ya consumió unas 32.000 hectáreas en apenas una semana. En otras localidades próximas a Madrid continúan los confinamientos preventivos y las evacuaciones de miles de vecinos.
Ante la magnitud de la crisis, España solicitó el envío de al menos cuatro aeronaves especializadas en extinción de incendios. Grecia respondió de inmediato con el envío de dos aviones anfibios Canadair.
La situación tampoco da tregua en el suroeste de Francia. El gigantesco incendio que afecta la bahía de Arcachon, cerca de Burdeos, fue definido por las autoridades como un fuego «XXL» e «imprevisible», mientras otro importante foco permanece activo en la región de Las Landas.
Las autoridades francesas evacuaron preventivamente a unas 35.000 personas en apenas dos días, incluida la totalidad de la turística península de Cap Ferret, donde residentes y visitantes debieron abandonar la zona por carretera y también mediante un operativo marítimo con decenas de embarcaciones.
Más de mil bomberos, centenares de gendarmes, aviones cisterna, helicópteros y maquinaria pesada participan en las tareas de extinción, aunque las previsiones de fuertes vientos continúan dificultando el combate contra las llamas.
Hasta el momento, al menos 53 viviendas quedaron destruidas en la región y varios bomberos resultaron heridos durante las operaciones.
Italia mantiene decenas de incendios activos principalmente en Sicilia y Calabria, donde miles de efectivos continúan desplegados.
Durante las tareas de combate falleció un bombero en Sicilia tras sufrir una descompensación, mientras que días antes otros dos integrantes de los equipos de emergencia habían perdido la vida durante un incendio en las cercanías de Burdeos.
Las autoridades italianas investigan además posibles incendios intencionales, en medio de denuncias sobre métodos deliberados para propagar el fuego en algunas zonas forestales.
Los datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales muestran que 2026 ya se convirtió en el segundo año con mayor superficie quemada desde que comenzaron los registros satelitales hace dos décadas.
Especialistas atribuyen esta situación a la combinación de una intensa ola de calor, la prolongada falta de lluvias y una sequía excepcional que dejó los bosques europeos extremadamente vulnerables.
Investigaciones recientes del grupo científico World Weather Attribution concluyen que el cambio climático está intensificando estos fenómenos al favorecer temperaturas más elevadas, reducir la humedad del suelo y prolongar las condiciones propicias para incendios de gran magnitud.
Mientras continúan las evacuaciones y el despliegue de ayuda internacional, las autoridades europeas advierten que las próximas jornadas seguirán siendo críticas debido a la persistencia del calor extremo y los fuertes vientos, factores que podrían favorecer nuevos focos y dificultar el control de los incendios ya existentes.
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