Caos y violencia en Río de Janeiro tras la final del Mundial

Los violentos enfrentamientos callejeros se registraron en las zonas turísticas de Río de Janeiro y Búzios

Otro fuerte sismo sacude el territorio guatemalteco

La amarga derrota de la selección argentina desencadenó violentos enfrentamientos en distintas ciudades del territorio brasileño. Los lamentables incidentes callejeros comenzaron rápidamente después de la finalización del partido disputado contra España.

Diversos grupos de fanáticos argentinos protagonizaron serias peleas con ciudadanos brasileños en las calles principales. Las redes sociales difundieron impactantes imágenes grabadas sobre la concurrida avenida Atlántica del barrio Copacabana. Los violentos cruces físicos incluyeron salvajes golpes de puño y agresivas patadas en plena vía pública.

Varios automovilistas asustados intentaron esquivar la brutal batalla campal generada frente a los bares costeros. La Policía Civil de Río de Janeiro intervino rápidamente utilizando agresivos macanazos y gas pimienta. Los efectivos policiales intentaron dispersar a los violentos simpatizantes que alteraban la paz del vecindario.

La tensión acumulada desató una ola de violencia

La extrema violencia social también se hizo presente en la turística zona de Búzios durante esa misma noche. Los fuertes enfrentamientos ocurrieron cerca de la famosa y concurrida intersección comercial denominada Rua das Pedras.

Una gigantesca pantalla instalada para transmitir la gran final del Mundial atrajo a muchos visitantes extranjeros. Diferentes testigos presenciales captaron el preciso instante donde volaban peligrosas botellas de vidrio por los aires.

Muchas personas aterrorizadas intentaban escapar del lugar mientras otras documentaban el grave incidente con sus teléfonos. Un agresivo grupo de hinchas argentinos atacó sorpresivamente a un repartidor local que circulaba en motocicleta.

La represión policial en el Obelisco

Mientras tanto, la capital de Buenos Aires también sufrió graves alteraciones del orden público nocturno. Cerca de la medianoche se desató una verdadera batalla campal en las inmediaciones del emblemático Obelisco.

Miles de fanáticos pacíficos se habían reunido tempranamente para homenajear a los jugadores del equipo nacional. Los disturbios comenzaron cuando varios individuos violentos lograron sobrepasar la fuerte reja perimetral del histórico monumento.

Los furiosos agresores comenzaron a lanzar botellas de vidrio y diversos elementos contundentes contra los oficiales. La infantería policial respondió rápidamente a los brutales ataques disparando efectivos gases lacrimógenos hacia la multitud.

Un imponente camión hidrante circuló estratégicamente por la avenida Corrientes activando sus potentes cañones de agua. Las autoridades de seguridad confirmaron oficialmente que al menos 15 personas resultaron detenidas por los disturbios.

Siete efectivos policiales sufrieron dolorosos politraumatismos debido a los constantes ataques físicos de los manifestantes. Varios civiles resultaron gravemente heridos, incluyendo a un hombre que recibió una brutal patada en el rostro. Una mujer también requirió asistencia médica urgente en medio del caos generado en el centro porteño.