
Un incendio forestal de grandes dimensiones se convirtió en una de las mayores tragedias recientes de España al dejar un saldo provisional de al menos 12 personas fallecidas, ocho heridas y 19 desaparecidas en la provincia de Almería, en la comunidad autónoma de Andalucía.
El fuego comenzó el jueves en el municipio de Los Gallardos y se propagó con extrema rapidez por una zona de barrancos, laderas escarpadas y viviendas dispersas, dificultando tanto la evacuación como las tareas de rescate. Las autoridades describieron el escenario como una auténtica «ratonera», donde numerosas personas quedaron atrapadas por el avance de las llamas.
Los equipos de emergencia mantienen la búsqueda de los desaparecidos mientras continúa el operativo para controlar un incendio que ya arrasó más de 3.100 hectáreas.
Las autoridades andaluzas informaron que, de manera preliminar, diez de las víctimas mortales serían ciudadanos extranjeros, aunque la identificación oficial continúa en proceso.
Cuatro de los fallecidos fueron encontrados dentro de un automóvil con el volante ubicado a la derecha, un detalle que hace pensar que podrían tratarse de ciudadanos británicos. Las restantes víctimas formaban parte de un grupo que intentó escapar a pie por caminos rurales, pero terminó rodeado por el fuego.
Dos integrantes de ese grupo lograron sobrevivir, mientras que los demás murieron durante la desesperada huida.
Las autoridades también investigan si entre las víctimas hay ciudadanos belgas y de otras nacionalidades europeas, dado que la zona afectada concentra numerosas residencias vacacionales y alojamientos frecuentados por turistas internacionales.
Las primeras investigaciones apuntan a que el incendio pudo originarse por la caída de un cable del tendido eléctrico sobre una zona de vegetación seca.
Las condiciones meteorológicas favorecieron una propagación extremadamente rápida. Andalucía atravesaba una intensa ola de calor, con temperaturas superiores a los cuarenta grados, baja humedad y fuertes ráfagas de viento, factores que complicaron el trabajo de los bomberos desde el primer momento.
La compleja geografía del terreno también impidió el ingreso de maquinaria pesada en varios sectores, obligando a los equipos de emergencia a combatir las llamas en condiciones especialmente difíciles.
El incendio obligó al desalojo preventivo de unas 600 personas, muchas de ellas alojadas en complejos turísticos cercanos a la costa mediterránea. Casi doscientas permanecen en albergues temporales, polideportivos y otros centros habilitados por las autoridades.
En las tareas de extinción participan más de 460 efectivos, apoyados por la Unidad Militar de Emergencias, brigadas forestales, Guardia Civil y bomberos, además de una flota de aeronaves que continúa aumentando conforme evolucionan las condiciones del incendio.
La Guardia Civil instaló un punto de atención para familiares de desaparecidos y trabaja en la identificación de las víctimas mediante pruebas forenses.
El desastre de Almería vuelve a poner de relieve el creciente riesgo de incendios forestales en el sur de Europa.
España atraviesa veranos cada vez más cálidos y prolongados, con olas de calor que favorecen incendios de gran intensidad. Solo el año pasado, el país registró la mayor superficie quemada desde que existen registros del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su pesar por la tragedia y pidió extremar las precauciones ante el elevado riesgo de nuevos incendios. También los reyes Felipe Sexto y Letizia transmitieron sus condolencias a las familias de las víctimas y agradecieron el trabajo de los equipos de emergencia.
Mientras continúan las labores para controlar el fuego y localizar a los desaparecidos, la prioridad de las autoridades sigue siendo evitar que las llamas alcancen nuevas zonas habitadas.
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