
La confirmación del lamentable fallecimiento del niño argentino Lucas Gámez conmovió profundamente a miles de ciudadanos en diversos países latinoamericanos. El menor de edad era intensamente buscado tras los devastadores terremotos en Venezuela que provocaron el colapso de múltiples estructuras edilicias.
La pequeña víctima se encontraba de visita en la localidad de La Guaira cuando ocurrieron los violentos e imprevistos sismos telúricos. Luego de varios días de angustiosa incertidumbre las brigadas de auxilio internacional notificaron formalmente la localización de su cuerpo sin vida.
Su madre Blancalida Martínez compartió un desgarrador mensaje mediante sus cuentas oficiales expresando un dolor verdaderamente inexplicable para su alma. La dolida mujer manifestó que solía conversar habitualmente sobre la muerte con sus pacientes considerándola siempre como un proceso biológico natural.
La psicóloga reconoció con profunda amargura tener que tragarse sus propias palabras debido al inmenso sufrimiento físico que genera esta pérdida. La angustiada madre prometió construir algo maravilloso en honor a la memoria de su príncipe a pesar de su actual desastre emocional. A continuación, el texto completo:
Y justo en el rol donde más feliz y segura me sentía 💙 el de Maternarte mi Lucas Eduardo. El de ser tu mamá.
La mamá de Lucas.
Justo yo, que hablo de la muerte con mis pacientes como un proceso natural que deberíamos abrazar.
Justo a mi, que le hablé siempre a Lucas sobre la muerte sin satanizarla.
Ahora me trago mis palabras… porque duelar a un hijo, creo que es una de las cosas más dolorosas que existen en la vida.
Mi único consuelo, es que voy a reencontrarme contigo en algún momento mi príncipe.
Te prometo una cosa Lucas, de este desastre emocional en el que me encuentro hoy, con el dolor más profundo y negro que he podido sentir, voy a construir algo maravilloso para ti hijo. No sé cómo, ni cuando. Pero lo haré!! 🙏🙌
Te amo hijo
Dios dame las fuerzas.
Los rescatistas de diferentes naciones desplegaron modernas tecnologías científicas buscando intensamente signos vitales en la compleja zona afectada del derrumbe. Los operarios concentraron sus últimos esfuerzos técnicos sobre una anomalía térmica detectada detalladamente a unos diez metros de profundidad terrestre.
El hallazgo definitivo fue ejecutado finalmente por un grupo especializado de brigadistas brasileños enviados especialmente para cooperar con la emergencia nacional. Los integrantes del Ejército venezolano continuaron posteriormente con las difíciles tareas de remoción de los pesados escombros del complejo colapsado.
Por su parte el padre del infante Marcos Gámez brindó unas sentidas declaraciones ante los medios masivos confirmando el deceso. El hombre aseguró con entereza que toda la desesperada búsqueda constituyó una verdadera batalla de profunda fe y esperanza que unió fronteras.
El progenitor agradeció infinitamente la labor humanitaria de los bomberos y de los civiles que removieron piedras con sus propias uñas. Los restos mortales del pequeño serán trasladados próximamente hacia la ciudad de Caracas para recibir allí una digna y cristiana sepultura.

