
Las aguas turquesas que han convertido al Caribe en uno de los destinos turísticos más codiciados del mundo enfrentan un desafío cada vez mayor. La llegada masiva de sargazo, una macroalga marina que en grandes cantidades altera los ecosistemas costeros, alcanzó este año niveles sin precedentes y mantiene en alerta a países como República Dominicana, Puerto Rico y México.
De acuerdo con datos de la Universidad del Sur de Florida, entre enero y finales de junio se acumularon cerca de nueve millones de toneladas métricas de sargazo en el Caribe oriental. La cifra supera los 8,3 millones de toneladas registrados en el mismo período de 2025 y multiplica por más de siete el volumen observado durante 2024, cuando se contabilizaron 1,2 millones de toneladas.
El incremento confirma una tendencia que preocupa tanto a científicos como a autoridades y empresarios del sector turístico, especialmente en una región donde millones de personas dependen de la actividad vinculada al mar.
Uno de los puntos más afectados es Punta Cana, en República Dominicana, donde extensos sectores de playas emblemáticas como Bávaro presentan acumulaciones visibles de sargazo.
Muchos turistas llegan esperando encontrar el característico mar color turquesa y se encuentran con franjas marrones, fuerte olor y dificultades para disfrutar del agua.
Trabajadores del sector turístico aseguran que el fenómeno se ha vuelto cada vez más frecuente y prolongado. Mientras hace algunos años la llegada del sargazo se limitaba a breves períodos, ahora permanece durante buena parte de la temporada, obligando a hoteles, restaurantes y prestadores de servicios a realizar tareas diarias de limpieza.
En las playas administradas por complejos turísticos se utilizan tractores, maquinaria especializada y cuadrillas de trabajadores para retirar la macroalga. Sin embargo, en muchos sectores públicos la acumulación permanece durante días por falta de recursos suficientes.
La situación no es exclusiva de República Dominicana. En el Caribe mexicano, especialmente en el estado de Quintana Roo, las autoridades mantienen desde 2019 una estrategia permanente para contener el avance del sargazo.
La Secretaría de Marina despliega cada temporada un amplio operativo que combina monitoreo satelital, embarcaciones especializadas, drones y barreras flotantes para interceptar la macroalga antes de que llegue a la costa.
Durante 2026, las autoridades mexicanas informaron que ya retiraron más de 79.900 toneladas de sargazo entre operaciones en el mar y labores de limpieza en playas.
Las tareas se concentran en algunos de los principales destinos turísticos del país, entre ellos Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Puerto Morelos, Cozumel, Isla Mujeres y Mahahual.
El problema va mucho más allá de la imagen de las playas.
Cuando el sargazo permanece durante varios días en la costa comienza a descomponerse y libera gases que generan malos olores y pueden provocar molestias respiratorias en personas sensibles.
Además, reduce la llegada de luz al ecosistema marino, afecta arrecifes de coral, altera hábitats de peces y tortugas marinas y dificulta la actividad pesquera.
El turismo también sufre las consecuencias. En República Dominicana representa cerca del 19 por ciento del producto interno bruto, por lo que la presencia persistente de sargazo genera preocupación entre empresarios, propietarios de alojamientos y trabajadores vinculados al sector.
Algunas comunidades costeras incluso deben destinar miles de dólares diarios para mantener limpias sus playas y preservar el atractivo de sus destinos.
Aunque el sargazo representa uno de los mayores desafíos ambientales del Caribe, distintos proyectos científicos buscan convertirlo en un recurso útil.
Actualmente se investigan aplicaciones para producir fertilizantes agrícolas, biomasa destinada a generar energía, materiales industriales e incluso bioproductos de alto valor agregado.
Sin embargo, mientras esas alternativas avanzan, el principal reto sigue siendo contener una llegada récord de macroalgas que amenaza la principal fuente de ingresos de muchas comunidades costeras del Caribe.
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