
Mientras los equipos de emergencia continúan removiendo escombros en busca de sobrevivientes, Venezuela comenzó a transitar una nueva etapa tras los devastadores terremotos que golpearon el norte del país: la reconstrucción. El Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez confirmó que inició gestiones con el Fondo Monetario Internacional, el Departamento de Estado de Estados Unidos y organismos multilaterales para conseguir recursos que permitan recuperar la infraestructura destruida por la catástrofe.
Durante una conferencia de prensa, la presidenta encargada informó que también mantiene conversaciones con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, instituciones que ya manifestaron su disposición a colaborar mediante aportes no reembolsables y líneas de crédito destinadas a reconstruir viviendas, hospitales, escuelas y servicios públicos afectados por los sismos.
El acercamiento representa un hecho de fuerte peso político, ya que involucra a actores internacionales que históricamente mantuvieron una relación compleja con Caracas. Ahora, la magnitud del desastre abrió un canal de cooperación orientado a acelerar la recuperación de las zonas más castigadas.
Rodríguez agradeció la solidaridad de 147 países que enviaron equipos de rescate, ayuda humanitaria o asistencia técnica desde que ocurrieron los terremotos.
También destacó las donaciones realizadas por compañías energéticas internacionales como ConocoPhillips, ExxonMobil, Reliance y Repsol, que se sumaron a la respuesta internacional para atender la emergencia.
La mandataria valoró además las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que la relación entre ambos países atraviesa un buen momento en medio de la coordinación para atender la tragedia.
Entre los gestos de apoyo recibidos, el Gobierno venezolano destacó el mensaje del cantante puertorriqueño Bad Bunny, quien dedicó unas palabras a las víctimas durante un concierto en Londres, como parte de su gira DeBÍ TiRAR MáS FOTos.
El artista expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y pidió un reconocimiento para quienes sufren las consecuencias del desastre, convirtiéndose en una de las figuras internacionales de mayor repercusión en pronunciarse públicamente sobre la tragedia.
Su mensaje se sumó a la ola de apoyo internacional que involucra a gobiernos, organismos multilaterales, organizaciones humanitarias y personalidades del mundo de la cultura y el deporte.
Aunque la atención comienza a centrarse en la reconstrucción, las operaciones de búsqueda siguen activas en las regiones más afectadas.
En Caraballeda, estado La Guaira, rescatistas de Argentina y El Salvador mantienen un complejo operativo para intentar salvar a Fabio, un niño de nueve años que permanece atrapado entre los restos de un edificio colapsado.
Horas antes, los equipos internacionales lograron rescatar con vida a Hernán Gil, un vigilante de 43 años que permaneció más de 72 horas bajo los escombros de una garita de seguridad. El hombre recibe atención médica en una clínica de Caracas y evoluciona favorablemente.
Las autoridades informaron que más de 6.400 personas fueron rescatadas desde que ocurrieron los sismos, gracias al trabajo conjunto de especialistas procedentes de 33 países.
El último balance oficial elevó a 2.595 el número de fallecidos y a 12.400 el de heridos, mientras continúan las tareas de remoción de escombros en distintas localidades del norte venezolano.
Según el Gobierno, al menos 855 edificios resultaron destruidos o sufrieron daños de distinta consideración, aunque las inspecciones estructurales continúan y podrían modificar esa cifra en los próximos días.
La tragedia también afectó a numerosos ciudadanos extranjeros. España confirmó la muerte de 27 de sus nacionales y mantiene la búsqueda de 137 desaparecidos, mientras Portugal informó que 79 ciudadanos portugueses perdieron la vida y otros 64 siguen sin ser localizados.
Los organismos internacionales advierten que la crisis humanitaria continuará durante los próximos meses.
Unicef estima que alrededor de 680.000 niños necesitan asistencia urgente, mientras el Programa Mundial de Alimentos busca garantizar alimentos para medio millón de personas durante al menos tres meses mediante la distribución de canastas básicas y comidas preparadas en los campamentos instalados para los damnificados.
Al mismo tiempo, nuevos cargamentos de ayuda siguen llegando al país. La Cruz Roja Española prepara el envío de 21 toneladas de suministros humanitarios, mientras Uruguay, Ecuador, Rumania y Hungría anunciaron nuevos aportes de alimentos, medicamentos, equipamiento sanitario y materiales de primera necesidad.
Con la fase más crítica de la emergencia aún abierta, Venezuela comienza a planificar una reconstrucción que demandará inversiones multimillonarias y una coordinación internacional sostenida.
Las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y Estados Unidos marcan el inicio de una etapa decisiva para recuperar ciudades enteras, restablecer servicios esenciales y brindar una respuesta a miles de familias que perdieron sus hogares.
Mientras continúan los rescates y la asistencia humanitaria, el país enfrenta ahora el reto de transformar la solidaridad internacional en recursos concretos para reconstruir una de las zonas más castigadas por un desastre natural en su historia reciente.
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