
Una jornada de recogimiento espiritual terminó convertida en una de las tragedias más impactantes registradas en Tailandia durante los últimos años. Un niño de apenas 11 años, que conducía una camioneta sin autorización, embistió a un grupo de monjes budistas que realizaban una peregrinación a pie en la provincia de Mukdahan, provocando la muerte de nueve religiosos y dejando más de una veintena de heridos.
El hecho ocurrió durante la mañana de este jueves en una carretera del noreste del país, donde los monjes avanzaban en fila como parte de una caminata religiosa que recorrería unos 260 kilómetros hasta la vecina provincia de Ubon Ratchathani.
La comitiva estaba integrada por 35 monjes y varios seguidores laicos que habían iniciado el recorrido apenas media hora antes del accidente.
De acuerdo con la investigación preliminar, el menor tomó la camioneta perteneciente a sus padres sin permiso y recorrió varios kilómetros antes de perder el control del vehículo. Testigos relataron que la camioneta comenzó a desplazarse en forma errática, zigzagueando sobre la carretera, hasta salirse de la vía e impactar violentamente contra los religiosos.
Cinco monjes murieron en el lugar debido a la violencia del impacto. Otros cuatro fallecieron posteriormente en hospitales como consecuencia de las graves heridas sufridas. Además, más de veinte personas resultaron lesionadas y varios permanecen internados en estado crítico.
Cámaras de seguridad registraron el instante en que la camioneta se desvía de la carretera y embiste al grupo que caminaba por la banquina.
Uno de los monjes sobrevivientes relató que alcanzó a observar el vehículo acercándose de manera descontrolada mientras el grupo avanzaba en oración. Según su testimonio, algunos lograron apartarse apenas segundos antes del impacto, mientras otros fueron lanzados por el aire debido a la fuerza de la colisión.
▶️NIÑO AL VOLANTE DEJA NUEVE MONJES FALLECIDOS|❗
— DELPY 📱🎬 (@delpynews) July 2, 2026
🚨 Un niño de 11 años tomó sin permiso la camioneta de sus padres y atropelló a una procesión de monjes budistas en la provincia de Mukdahan, Tailandia.
🕊️ El hecho dejó al menos nueve monjes fallecidos y más de una decena de…
La Policía tailandesa mantiene bajo custodia al menor mientras intervienen los organismos especializados en protección de la infancia. Debido a su edad, el procedimiento se desarrolla bajo protocolos especiales establecidos por la legislación del país.
Los investigadores también analizan la eventual responsabilidad de los padres por permitir el acceso del niño al vehículo. Paralelamente, peritos realizan estudios mecánicos y forenses para determinar si existió alguna falla técnica o si el accidente obedeció exclusivamente a la pérdida de control del conductor.
La tragedia provocó una fuerte conmoción en Tailandia, donde el budismo es la religión mayoritaria y los monjes ocupan un lugar central en la vida espiritual y cultural del país.
Las peregrinaciones forman parte de una antigua tradición religiosa que reúne a cientos de fieles y simboliza disciplina, sacrificio y meditación. La muerte de nueve religiosos durante una de estas caminatas generó numerosas expresiones de duelo y solidaridad en todo el país.
Diversos templos organizaron ceremonias de oración por las víctimas mientras las autoridades locales coordinaron la asistencia a los heridos y a las comunidades afectadas.
🇹🇭 | Un niño de 11 años chocó una camioneta contra un grupo de monjes budistas en una marcha de peregrinación en Tailandia, matando a cinco personas en el lugar. Tres más fallecieron después en el hospital. pic.twitter.com/2qVEdA1Bwz
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) July 2, 2026
El accidente también volvió a poner el foco sobre la seguridad en las carreteras tailandesas. Organismos internacionales han señalado reiteradamente que el país registra una de las tasas más elevadas de siniestros viales en Asia, situación asociada al exceso de velocidad, el incumplimiento de normas de tránsito y otras conductas de riesgo.
Aunque las circunstancias específicas de este caso continúan bajo investigación, el episodio reabrió el debate sobre la supervisión de menores, la responsabilidad de los adultos y la necesidad de reforzar las medidas de prevención para evitar tragedias similares.
