
Quedaron atrás los tiempos en que solo alambre de púas separaban a Estados Unidos de México; ahora se construye lo que la administración Trump ha denominado ‘ muro inteligente’, que avanza con rapidez gracias a una inyección masiva de fondos del Congreso.
En la línea divisoria entre Estados Unidos y México se proyectó una combinación de vallas de acero de 30 pies de altura, equipadas con sensores, cámaras y torres que facilitan la tarea de vigilancia que realiza la Patrulla Fronteriza.
La construcción de este ha sido prioritaria para Donald Trump desde su primera postulación a la presidencia, lo que lo convierte en uno de sus proyectos emblema.
No es solo la inyección de 46,000 millones de dólares lo que inquieta a los críticos: también el hecho de que, a su gusto, la frontera está siendo militarizada. Todo esto, en el marco de la cifra más baja en décadas de cruces en la frontera.
Quienes como Scott impulsan el muro, afirman que este se traducirá en una disminución no solo en la inmigración irregular, sino también en la actividad criminal en la frontera, que abarca delitos como tráfico de personas y armas.
Volviendo a la inyección del Congreso de 46,000 millones de dólares para que se termine con esta construcción, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) está firmando contratos millonarios precisamente para su construcción.
Actualmente hay 10 empresas de tecnología y construcción que se han adjudicado contratos con respecto a la construcción del muro inteligente en Arizona, pero también California, Nuevo México y Texas.
Antes del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ya se habían construido cientos de millas en la frontera, y a mediados de junio de este año ya CBP había levantado otras 74 millas con otras tantas proyectadas.
En los sitios donde ya hay muro construido, CBP está incorporando tecnología e iluminación; algunas partes incluso se están reconstruyendo.
En tanto, en unas 535 millas de las alrededor de 2,000 que componen la línea divisoria, no habrá muro porque el terreno accidentado actúa como barrera. Sin embargo, allí se colocarán torres y sensores terrestres, para que la zona no quede sin vigilancia de las autoridades.
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