
En una dramática noche donde hubo sangre, sudor y lágrimas, Marruecos se confirmó como selección de élite al avanzar a los octavos de final del Mundial 2026 tras vencer 3-2 en penales a Países Bajos en el estadio de Monterrey.
«Somos imparables si jugamos el fútbol que sabemos jugar», subrayó Mohamed Ouahbi, entrenador de Marruecos, y recalcó que «tenemos una seleccion fuerte a nivel mental, y creo que vamos a llegar muy lejos».
Los rostros sangrantes de Jean Paul van Hecke e Ismael Saibari, un conmovedor gol que Cody Gakpo celebró llorando por la pérdida de su futuro bebé y un penal atajado a una mano por el arquero Yassine Bounou, quedarán como nuevas imágenes de colección en la historia de los Mundiales.
Tal como se pronosticó el día anterior, el partido se definió en penales, que ya son una maldición para los neerlandeses. Sus últimas tres eliminaciones mundialistas se han dado por esta vía.
En contraste, el portero marroquí Bono se volvió a mostrar como especialista, tal como lo hizo en Catar 2022 cuando le atajó dos cobros a España en octavos de final.
Por capricho del destino, la Oranje y los Leones del Atlas cruzaron sus caminos muy pronto en esta Copa del Mundo.
Y el público de Monterrey correspondió con emoción la oportunidad de cerrar el Mundial en esta plaza con un duelo de dos equipos apasionantes.
Eso sí, en varios momentos la afición local silbó y abucheó a los neerlandeses.
Los mexicanos no olvidan el «No era penal», aquella frase que se volvió tendencia en 2014 cuando la Naranja Mecánica echó al Tri en los octavos de final del Mundial de Brasil con una falta simulada por Arjen Robben.
El juego comenzó candente por los 31 grados Celsius del ambiente, y por la actitud combativa de los protagonistas. En un duelo particular, Van Hecke y Saibari se liaron a empujones.
En otra zona, Brian Brobbey le arrancó la camiseta a su feroz marcador Chadi Riad.
Con más idea en el primer tiempo, Marruecos tocó la puerta dos veces mediante un cabezazo de Neil El Aynaoui y un disparo de Achraf Hakimi. Ambas ocasiones se volvieron más emocionantes con los manotazos del portero Bart Verbruggen.
La sangre corrió en la cancha cuando Van Hecke sufrió una herida en la cabeza al recibir un rodillazo tras sumarse al ataque en una pelota parada.
La ambición marroquí le arrancó dos alaridos más a la gente antes del descanso: un riflazo de Azzedine Ounahi y una pelota que se paseó angustiosamente frente al arco sin que Saibari pudiera contactarla.
Los Leones del Atlas regresaron arengados por los tambores y un grito reiterado e intimidante de «¡vamos!» de sus seguidores.
Y se acercaron al gol con un disparo que Hakimi estrelló en el travesaño.
El agobio se reflejaba en los rostros neerlandeses, incluido el del entrenador Ronald Koeman.
La historia cambió en un instante. Países Bajos lanzó un inesperado contragolpe desde un despeje de Verbruggen. La pelota llegó al área y Cody Gakpo definió el 1-0.
Más que celebrar el gol, los jugadores neerlandeses, incluidos los de la banca se lanzaron al campo para confortar a Gakpo, que con lágrimas en los ojos rememoró la pérdida del bebé que esperaba apenas hace dos días.
Países Bajos no cerró el partido. Marruecos no se derrumbó y encontró el 1-1 con fulminante testarazo de Issa Diop.
La prórroga fue inevitable y en ella Verbruggen hizo una de las grandes atajadas del campeonato. Fresco en el campo y con la pelota obediente a su pie, Soufiane Rahimi remató con decisión, pero el guardameta desvió dos veces el mismo balón, con la mano y con la pierna.
¡AGÓNICO EMPATE DE MARRUECOS!
— TyC Sports (@TyCSports) June 30, 2026
A los 90' +1, Diop puso el 1-1 ante Países Bajos en los 16vos. de final. pic.twitter.com/IvbYwsVK8R
El partido llegó hasta los penaltis tal como se esperaba en la víspera cuando la prensa neerlandesa le recordó al entrenador Ronald Koeman la importancia de entrenar los cobros desde los once metros.
Koeman y su capitán Virgil van Dijk desestimaron la necesidad de ensayar las tandas de penal, aún cuando por esa vía los neerlandeses fueron eliminados en los Mundiales de 2014 y 2022.
Ya cerca de los penales, corrió la sangre marroquí, ahora por una herida de Saibari cerca del párpado derecho.
Y sin haber hecho simulacros desde el manchón penal, tres neerlandeses no supieron llevar la presión y fallaron: Justin Kluivert, Quinten Timber y Crysencio Sumerville.
«Hoy no fue nuestro día», consideró Ronald Koeman, entrenador neerlandés.
La atajada de Bono dejó el camino preparado para que Saibari le abriera a los Leones del Atlas la puerta para los octavos de final.
Más información:

