
El territorio de Alemania registró este sábado un preocupante récord de temperatura máxima por segundo día consecutivo debido al potente temporal de calor. La estación meteorológica de Drewitz alcanzó la impresionante cifra de 41,5 °C en horas de la tarde superando los registros históricos anteriores.
Apenas 24 horas antes la localidad de Saarbrücken había marcado una cifra inédita de 41,3 °C encendiendo las alarmas del gobierno alemán. Este intenso episodio de calor extremo se ha extendido por casi dos semanas consecutivas afectando el normal desarrollo de las actividades diarias.
Los especialistas del Servicio Meteorológico Alemán manifestaron su profunda preocupación por la preocupante falta de descenso térmico durante los horarios nocturnos. El termómetro local no baja de los 28 °C durante las madrugadas impidiendo el descanso adecuado de los ciudadanos en varias regiones.
Estas denominadas noches tropicales representan una pesada carga biológica para la salud pública afectando especialmente a los grupos humanos más vulnerables. Las autoridades ambientales reforzaron los operativos de vigilancia ante el peligro inminente de sufrir devastadores incendios forestales en los bosques secos.
Las consecuencias del cambio climático global también se hicieron sentir con fuerza en la vecina República Checa durante la misma jornada. La central de Doksany reportó unos sofocantes 40,6 °C que superaron ampliamente la marca histórica del año dos mil doce.
Por su parte las autoridades de Dinamarca confirmaron de forma oficial el día más caluroso vivido desde el lejano año 1874. Una localidad ubicada al norte de Odense registró unos inéditos 36,6 °C modificando las estadísticas climáticas de toda la nación escandinava.
Las previsiones meteorológicas para la nación de Austria anticipan preocupantes temperaturas que podrían alcanzar los 40 °C durante el próximo domingo. La bella ciudad de Viena ya padeció unos agobiantes 38 °C generando una alta demanda de sistemas de ventilación artificiales.
El calentamiento ambiental comenzó a generar preocupantes daños estructurales en la compleja infraestructura ferroviaria de la montañosa región de Vorarlberg. Las altas temperaturas deformaron tramos de las vías metálicas forzando una inmediata reducción de velocidad para garantizar la seguridad del servicio.