«No esperábamos esto»: la NASA descubre los planetas más ‘esponjosos’ jamás vistos

La misión TESS de la NASA confirmó el hallazgo de dos planetas gigantes con una densidad extremadamente baja.

Venezuela

La búsqueda de mundos fuera del Sistema Solar acaba de sumar un hallazgo tan llamativo como desconcertante. Astrónomos que trabajan con datos del telescopio espacial TESS de la NASA confirmaron la existencia de dos gigantes gaseosos cuya densidad es tan baja que fueron comparados con el algodón de azúcar. Aunque tienen un tamaño similar al de Júpiter, poseen apenas una fracción de su masa, lo que los convierte en los planetas «superesponjosos» más livianos descubiertos hasta la fecha.

Los nuevos exoplanetas, denominados TOI-791 b y TOI-791 c, orbitan una estrella parecida al Sol ubicada a unos 1.113 años luz de la Tierra. El estudio, publicado en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, fue liderado por investigadores de la Universidad de Oxford junto con especialistas de la Université Côte d’Azur, el Observatoire de la Côte d’Azur y la Universidad de Birmingham.

Ilustración del sistema TOI-791, donde orbitan los dos planetas superesponjosos descubiertos por la misión TESS.

Un tamaño gigantesco, pero una masa inesperadamente baja

Lo que distingue a estos mundos es una combinación que desafía las teorías actuales sobre la formación planetaria. TOI-791 b posee un radio prácticamente igual al de Júpiter, aunque contiene apenas el 3% de su masa. Su compañero, TOI-791 c, es incluso ligeramente más grande, pero alcanza solo el 5,9% de la masa del mayor planeta del Sistema Solar.

Esa relación entre volumen y masa les otorga una densidad extraordinariamente baja, inferior incluso a la de muchos materiales muy livianos conocidos en la Tierra. Si existiera un océano lo suficientemente grande, ambos planetas, en teoría, podrían flotar sobre su superficie.

Para los científicos, esta característica convierte al sistema TOI-791 en un laboratorio natural excepcional para comprender cómo nacen y evolucionan los gigantes gaseosos.

El telescopio espacial TESS permitió detectar las pequeñas variaciones de brillo que revelaron la existencia de estos gigantes gaseosos.

Un rompecabezas para la ciencia

El descubrimiento sorprendió incluso a los propios investigadores. Jon Jenkins, científico del Centro de Investigación Ames de la NASA, explicó que la existencia de estos objetos no encaja con las predicciones de los modelos tradicionales.

Los gigantes gaseosos suelen formarse cuando un núcleo rocoso acumula enormes cantidades de hidrógeno y helio hasta alcanzar masas similares a la de Júpiter. Sin embargo, producir planetas con un tamaño comparable, pero con un 94% a 97% menos de masa, obliga a reconsiderar algunos aspectos fundamentales de ese proceso.

Entre las hipótesis que ahora analizan los especialistas figura la posibilidad de que estos planetas se hayan formado mucho más lejos de su estrella y posteriormente migraran hacia sus posiciones actuales, o que hayan perdido parte de su masa debido a la intensa radiación estelar durante millones de años.

El telescopio espacial James Webb será una de las herramientas clave para estudiar las atmósferas de estos extraordinarios exoplanetas.

Siete años de observaciones para confirmar el hallazgo

Detectar estos planetas no fue sencillo. Ambos poseen órbitas relativamente largas para los estándares de la misión TESS.

TOI-791 b tarda 139 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, mientras que TOI-791 c necesita 232 días. Esa característica obliga a registrar múltiples tránsitos durante largos períodos para confirmar su existencia.

A lo largo de siete años, el telescopio espacial reunió más de 1.100 días de observaciones del sistema, registrando las leves disminuciones del brillo estelar que se producen cuando los planetas pasan frente a su estrella desde la perspectiva terrestre.

Posteriormente, los investigadores aprovecharon un fenómeno conocido como variaciones en el tiempo de tránsito. La interacción gravitatoria entre ambos planetas altera ligeramente el momento exacto en que cada uno cruza frente a la estrella, permitiendo calcular con precisión sus masas sin necesidad de observarlos directamente.

Una oportunidad para comprender cómo evolucionan los sistemas planetarios

Los planetas superesponjosos son extremadamente escasos. Hasta ahora solo se conocía un pequeño número de objetos con características similares, y nunca se habían encontrado dos de estas características dentro del mismo sistema con propiedades tan marcadas.

Los próximos estudios buscarán analizar la composición química de sus atmósferas mediante observaciones con telescopios más potentes, entre ellos el James Webb. Los investigadores también intentarán determinar cómo influyen la rotación, la inclinación orbital y la historia dinámica del sistema en la formación de estos cuerpos tan poco comunes.

Comprender por qué existen gigantes tan livianos podría aportar información clave sobre la evolución de miles de sistemas planetarios descubiertos durante la última década y mejorar los modelos que explican cómo se forman los planetas en la galaxia.

Cabe recordar que, pese al impacto visual de las ilustraciones difundidas junto al anuncio, no existen fotografías directas de estos mundos. Todas las imágenes disponibles son recreaciones artísticas elaboradas a partir de los datos obtenidos por los instrumentos científicos.

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