
La pasión por el fútbol volvió a convertir al Ángel de la Independencia en el corazón de México. Tras la contundente victoria por 3-0 sobre República Checa, que aseguró el primer lugar del Grupo A con puntaje ideal, cientos de miles de aficionados inundaron Paseo de la Reforma y el Centro Histórico en una celebración que quedará marcada entre las más grandes registradas durante una Copa del Mundo.
Las autoridades estimaron que más de 800.000 personas participaron de los festejos, una cifra sin precedentes durante la actual edición del Mundial 2026, donde México actúa como uno de los países anfitriones.
El equipo dirigido por Javier Aguirre firmó una fase de grupos perfecta: tres victorias en tres partidos, seis goles convertidos, ninguno recibido y nueve puntos obtenidos, un rendimiento inédito para la selección mexicana en una Copa del Mundo.
El triunfo frente a República Checa fue sellado con goles de Mateo Chávez, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo, resultado que alimentó la ilusión de millones de aficionados que sueñan con romper la histórica barrera de los octavos de final y pelear por las instancias decisivas del torneo.
Desde minutos antes del pitazo final, miles de personas comenzaron a dirigirse al emblemático monumento ubicado sobre Paseo de la Reforma. Familias completas, grupos de amigos y turistas ocuparon las principales avenidas con camisetas verdes, banderas gigantes, tambores, cánticos y fuegos artificiales.
La intensa lluvia que cayó sobre la capital mexicana tampoco logró frenar la celebración. Los hinchas continuaron cantando y abrazándose bajo el agua, mientras la ciudad se teñía de verde, blanco y rojo en una imagen que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Celebrar los triunfos de la selección en el Ángel de la Independencia no es una costumbre reciente. La tradición nació durante el Mundial de México 1970, cuando los aficionados comenzaron a reunirse espontáneamente en ese lugar después de las victorias del combinado nacional.
Con el paso de las décadas, el monumento se convirtió en el escenario por excelencia para festejar los éxitos deportivos del país, tanto de la selección como de diversos clubes mexicanos, consolidándose como uno de los símbolos más representativos del fútbol nacional.
Ante la expectativa generada por el encuentro, las autoridades implementaron un amplio operativo de seguridad. Se instalaron pantallas gigantes en distintos puntos de la capital, se amplió el horario del Metro y se aplicaron restricciones viales y medidas especiales para facilitar la movilidad y preservar el orden durante los festejos.
El dispositivo permitió que la celebración transcurriera con miles de personas disfrutando del ambiente mundialista en distintos espacios públicos de la ciudad.
El desempeño del Tri ha renovado el optimismo entre los aficionados. Después de muchos años de frustraciones en fases eliminatorias, la generación encabezada por Javier Aguirre alimenta la esperanza de alcanzar una actuación histórica en casa.
Las imágenes de un Ángel de la Independencia completamente colmado reflejan mucho más que un triunfo deportivo: representan el entusiasmo de un país que vuelve a creer en su selección y sueña con hacer historia en el Mundial 2026


