
La muerte de una bebé de 16 meses en Sevilla ha generado una profunda conmoción en España y abrió una investigación judicial que busca esclarecer cómo sufrió las gravísimas quemaduras que terminaron provocando su fallecimiento.
La niña permaneció internada durante más de dos meses en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, uno de los centros de referencia del país para grandes quemados. Sin embargo, las complicaciones derivadas de las lesiones resultaron irreversibles y la menor murió tras desarrollar una infección asociada al complejo proceso de reconstrucción e injertos de piel al que había sido sometida.
El caso, que inicialmente fue presentado como un posible accidente doméstico durante un baño, tomó un rumbo muy distinto a medida que avanzaron las investigaciones médicas y policiales.
Los hechos ocurrieron a finales de marzo en una vivienda de Sevilla. Según relató la madre de la menor, su entonces pareja estaba a cargo del baño de la niña cuando comenzó a escuchar gritos y llantos desde el interior del baño.
Pocos segundos después, el hombre alertó que la pequeña se había quemado.
La madre encontró a la bebé con lesiones extremadamente graves y fue trasladada de urgencia a un centro sanitario. Los médicos comprobaron que las quemaduras afectaban aproximadamente el 60% de su cuerpo.
Desde el primer momento, el hospital activó los protocolos de protección infantil previstos para casos en los que existen indicios de posible maltrato.
Según explicó la madre en declaraciones a medios españoles, durante los primeros días creyó que se trataba de un accidente. Sin embargo, aseguró que las explicaciones recibidas por parte de los especialistas comenzaron a sembrar dudas sobre esa hipótesis.
La mujer sostiene que los médicos le señalaron que la distribución y la gravedad de las lesiones no parecían compatibles con un incidente doméstico habitual.
Las quemaduras afectaron zonas especialmente sensibles, incluyendo los ojos y parte del cuero cabelludo, provocando secuelas devastadoras incluso antes del fallecimiento.
Durante las semanas de internación, la niña fue sometida a múltiples procedimientos médicos para intentar salvarle la vida. Finalmente, una infección derivada de los injertos terminó agravando su estado hasta provocar su muerte.
Tras la muerte de su hija, la madre manifestó públicamente su convencimiento de que las lesiones fueron provocadas de manera deliberada.
Según su relato, durante la relación comenzó a detectar comportamientos celosos por parte de quien era su pareja. La mujer afirmó que el hombre cuestionaba la atención que ella dedicaba a la niña y la relación que mantenía con el padre biológico de la menor.
A pesar de esas percepciones, explicó que nunca imaginó que pudiera hacer daño a la pequeña, especialmente porque había convivido con ella durante varios meses y solía quedarse a su cuidado cuando ella trabajaba.
Con el paso del tiempo decidió presentar una denuncia formal y colaborar con la investigación.
Las autoridades españolas mantienen abiertas todas las líneas de investigación.
Fuentes oficiales indicaron que el caso está siendo analizado inicialmente como un posible homicidio, aunque los investigadores esperan los resultados definitivos de la autopsia y de diversos informes periciales para determinar con precisión qué ocurrió.
El hombre señalado por la madre ya prestó declaración ante la Justicia durante la etapa inicial del caso, cuando la niña aún permanecía hospitalizada. Hasta el momento no se informó sobre detenciones.
Los investigadores buscan establecer si las lesiones fueron consecuencia de un accidente o si existió una acción intencional.
Mientras tanto, la muerte de la pequeña ha provocado una fuerte reacción en la opinión pública española y renovó el debate sobre la detección temprana de situaciones de riesgo para niños y niñas dentro del ámbito familiar.
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