
Un reportaje de investigación reveló detalles profundos sobre el rol de Nadia Marcinko, quien fuera la pareja principal del financiero durante siete años. La ciudadana de origen eslovaco visitó a Jeffrey Epstein al menos 67 veces en prisión durante su primera reclusión menor.
Marcinko figura formalmente como una de las cuatro mujeres beneficiadas por el polémico acuerdo de inmunidad judicial firmado en el año 2008.
Sin embargo, legisladores estadounidenses impulsan actualmente una revisión exhaustiva para determinar si debe ser interrogada junto a otras asistentes del magnate.
La relación comenzó en Nueva York cuando ella tenía dieciocho años y el financiero cincuenta, registrando una enorme desigualdad de poder.
Testimonios oficiales desclasificados indican que Epstein ejercía un control absoluto sobre su vestimenta, peso y la obligó a cirugías estéticas.
A partir de 2009, Marcinko comenzó a buscar independencia económica entrenándose como piloto comercial bajo el pseudónimo de Global Girl. A pesar de romper su vínculo sentimental en 2010 tras un episodio violento, mantuvo una relación de amistad y copilotó el avión privado del magnate.
En el año 2018, la mujer decidió cambiar de bando y comenzó a cooperar activamente con las investigaciones del FBI. Dicha colaboración resultó crucial para que la agencia de seguridad respaldara su permanencia legal en el país tras expirar sus visados en dos mil veintidós.
La congresista republicana Anna Paulina Luna defendió firmemente que las cuatro asistentes de la red participaron de forma consciente en el tráfico de menores. Por el contrario, expertos en derecho clínico argumentan que es sumamente difícil trazar la línea divisoria cuando existe un control psicológico continuo.
Tras la muerte de Epstein en su celda en 2019, Marcinko se retiró completamente de la vida pública y se refugió en el budismo zen. Sus representantes legales aseguran que la mujer se encuentra enfocada en su recuperación personal antes de hablar públicamente sobre su traumática experiencia.


