
Treinta años después del derribo de dos avionetas civiles sobre el estrecho de Florida, Estados Unidos formalizó cargos criminales contra el expresidente cubano Raúl Castro. La acusación, revelada por una corte federal de Miami, lo vincula directamente con la operación militar que terminó con la muerte de cuatro integrantes de la organización Hermanos al Rescate en febrero de 1996.
El Departamento de Justicia estadounidense imputó al exlíder cubano por asesinato, conspiración para matar ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves. Según los documentos judiciales, Castro habría tenido un rol central en la orden que derivó en el ataque aéreo ejecutado por cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana.
La decisión judicial fue anunciada en Miami, ciudad donde reside gran parte de la comunidad cubanoestadounidense y donde el episodio sigue siendo recordado como uno de los momentos más graves en décadas de conflicto político entre ambos países.
El 24 de febrero de 1996, dos avionetas Cessna pertenecientes a Hermanos al Rescate fueron interceptadas y derribadas por aviones militares cubanos. La organización, creada en Miami, realizaba vuelos de búsqueda de balseros cubanos y también denunciaba la situación política de la isla mediante sobrevuelos.
Las aeronaves fueron alcanzadas por misiles mientras se encontraban sobre aguas internacionales, según concluyó posteriormente una investigación de la Organización de Aviación Civil Internacional. Cuatro hombres murieron en el ataque. Un tercer avión logró escapar.
En aquel momento, Raúl Castro era ministro de Defensa de Cuba y una de las figuras más poderosas del régimen encabezado por su hermano Fidel Castro. Para los fiscales estadounidenses, la cadena de mando militar conduce directamente hasta él.
El expediente judicial permanecía bajo secreto hasta que un juez federal autorizó su desclasificación parcial. Además de Castro, fueron señalados otros cinco acusados vinculados a la operación aérea, incluidos pilotos militares cubanos.
La presentación de cargos ocurre en medio de un nuevo endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana durante la administración de Donald Trump. El anuncio coincidió con un acto oficial realizado en la Freedom Tower de Miami, símbolo histórico del exilio cubano.
Diversos dirigentes republicanos del sur de Florida venían reclamando desde hace años una acusación formal contra la cúpula cubana por el derribo de las aeronaves.
La tragedia de Hermanos al Rescate ya había derivado en condenas en Estados Unidos. El agente cubano Gerardo Hernández fue sentenciado por conspiración para cometer asesinato debido a su participación en tareas de espionaje vinculadas al caso, aunque fue liberado en 2014 durante un intercambio diplomático entre Washington y La Habana.
También habían sido acusados pilotos militares cubanos, aunque nunca fueron extraditados ni juzgados en territorio estadounidense.
La nueva imputación contra Raúl Castro, hoy de 94 años, tiene un fuerte valor simbólico y político, aunque expertos consideran improbable que llegue a enfrentar un juicio en Estados Unidos debido a la ausencia de relaciones judiciales de extradición entre ambos países.
El derribo de las avionetas alteró profundamente el vínculo bilateral en la década de 1990. El entonces presidente Bill Clinton impulsaba señales de acercamiento con Cuba, pero el ataque generó una fuerte reacción política en Washington.
Poco después, el Congreso aprobó la ley Helms-Burton, que endureció el embargo económico contra la isla y limitó las posibilidades de flexibilización futura.
Raúl Castro gobernó Cuba entre 2008 y 2018 tras la salida de Fidel Castro por problemas de salud. Aunque dejó formalmente el poder y la conducción del Partido Comunista, sigue siendo considerado una figura de peso dentro del sistema político cubano.
La acusación presentada ahora revive un episodio que nunca dejó de resonar entre los familiares de las víctimas y el exilio cubano en Estados Unidos, y vuelve a tensar una relación histórica marcada por décadas de confrontación.
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