
El sector de la construcción en El Salvador registró un crecimiento del 24,45% en 2025, uno de los datos más destacados del desempeño económico reciente del país centroamericano. Así lo publicó el Banco Central de Reserva (BCR), que señaló que la actividad constructora dio un impulso significativo al conjunto de la economía nacional.
Según el BCR, ese resultado representa la mayor tasa de crecimiento sectorial desde 2006, año a partir del cual se dispone de datos comparables, dado que 2005 fue establecido en 2018 como año base para el cálculo del Producto Interno Bruto.
En las últimas dos décadas, el sector registró cuatro años de contracción. El más pronunciado fue en 2009, con una caída del 8,86%, en el contexto de la crisis financiera internacional.
Tras el impacto de la pandemia, y con excepción del débil crecimiento registrado en 2024, el sector ha mantenido una tendencia positiva sostenida, con expansiones superiores al promedio de la economía: 6,63% en 2021, 12,57% en 2022 y 18,85% en 2023. El desglose trimestral de 2025 refleja la intensidad de ese dinamismo: 17,72% en el primer trimestre, 34,09% en el segundo, 27,22% en el tercero y 19,71% en el cuarto.
Una parte relevante de este auge se explica por la creciente participación de la diáspora salvadoreña radicada en Estados Unidos. Muchos de estos emigrantes, que siguen de cerca los cambios que atraviesa su país de origen, están destinando parte de sus ahorros a la adquisición de propiedades. Numerosos proyectos habitacionales se han comercializado en planos antes de su construcción, y sus precios reflejan la capacidad de compra de una comunidad que, en muchos casos, cuenta con estatus migratorio estable y disposición para invertir pese al complejo escenario político y migratorio que atraviesa Estados Unidos.
En ciudades como San Salvador, la alta demanda se hace visible en el paisaje urbano: nuevos edificios dominan el horizonte, algunos aún en plena fase de desarrollo y otros que ya comenzaron a ser habitados.
La construcción no solo representa una inyección de inversión a la economía, sino también una fuente relevante de empleo. Numerosas familias dependen de los puestos de trabajo que generan los nuevos proyectos, lo que convierte al sector en un eslabón clave de la cadena económica nacional.
La Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (Casalco) coincide en que el sector atraviesa un momento excepcional, impulsado por la confluencia de alta demanda y la mejora en las condiciones de seguridad que se registra en el territorio salvadoreño.
José Velásquez, presidente de Casalco, declaró a la prensa local que el sector cerró 2025 con un portafolio de inversión de 3.000 millones de dólares, cifra que podría escalar a un rango de entre 3.500 y 4.000 millones de dólares en 2026.
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