
El volcán Kilauea, uno de los más activos del planeta, volvió a captar la atención mundial con una impactante erupción registrada en plena temporada navideña. En su episodio eruptivo número 39, el coloso hawaiano expulsó fuentes de lava que alcanzaron hasta 425 metros de altura, creando un espectáculo visual de enorme magnitud que es seguido en tiempo real a través de cámaras científicas.
La actividad fue confirmada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que monitorea de forma permanente el volcán ubicado en la isla Grande de Hawái. Las brillantes columnas de lava, comparables en altura a rascacielos, se elevaron desde el cráter Halema’uma’u, dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.
El episodio 39 comenzó alrededor de las 20:10 horas del martes en Hawái, lo que corresponde a la madrugada del miércoles en Europa. Según los especialistas, tanto el respiradero norte como el respiradero sur entraron en actividad casi de manera simultánea.
Durante las primeras horas, el respiradero sur alcanzó una altura máxima cercana a los 425 metros, mientras que el norte llegó a unos 274 metros. Con el correr del tiempo, la intensidad disminuyó ligeramente, aunque las fuentes continuaron superando los 300 metros en el sector sur y los 180 metros en el norte.
Las columnas de gas y ceniza generadas por la erupción fueron tan intensas que llegaron a ser visibles desde el espacio, un fenómeno poco frecuente incluso para un volcán con la actividad sostenida del Kilauea.
Uno de los aspectos más destacados de esta fase eruptiva fue la presencia simultánea de varias bocas emisoras de lava. En episodios recientes, las autoridades registraron hasta tres respiraderos activos al mismo tiempo, una situación calificada como extremadamente rara dentro de la actual etapa de erupción.
Las fuentes de lava alcanzaron alturas cercanas a los 370 metros durante algunos momentos, impulsadas por la presión de los gases volcánicos contenidos en el magma, que asciende a la superficie a través de conductos estrechos y favorece expulsiones violentas y sostenidas.
La actual fase eruptiva del Kilauea comenzó el 23 de diciembre de 2024 y se caracteriza por su comportamiento intermitente. Desde entonces, se han registrado más de 35 episodios, la mayoría de corta duración, que suelen extenderse por menos de un día y alternarse con pausas de varios días.
El episodio más reciente estuvo precedido por salpicaduras esporádicas y pequeños desbordamientos de lava observados en jornadas anteriores, una señal habitual antes de un aumento en la intensidad eruptiva.
🌋 One Year of Kīlauea’s Episodic Summit Eruption 🌋
— USGS Volcanoes🌋 (@USGSVolcanoes) December 23, 2025
Today marks one year since a unique episodic eruption began at Kīlauea’s summit on December 23, 2024—a style of activity not seen in nearly 40 years! Over the past 12 months, Halemaʻumaʻu crater has hosted 38 eruptive… pic.twitter.com/QG6xTP3SaN
A pesar de la espectacularidad del fenómeno, las autoridades reiteraron que no existe peligro inmediato para las zonas habitadas. Toda la actividad se mantiene confinada al cráter Halema’uma’u, dentro de la caldera del volcán, y no hay viviendas ni infraestructuras críticas en riesgo.
Tampoco se esperan afectaciones a los aeropuertos locales, ya que los gases y cenizas no alcanzan niveles que comprometan el tráfico aéreo. Sin embargo, los expertos advierten sobre la presencia de altos niveles de gas volcánico y la formación del llamado “cabello de Pele”.
The stunning twin lava fountains of Kīlauea volcano in Hawaii.pic.twitter.com/nL4XVWuuL2
— Massimo (@Rainmaker1973) December 20, 2025
El cabello de Pele es un fenómeno asociado a las fuentes de lava y consiste en finas hebras de vidrio volcánico que se forman cuando la lava se estira y se enfría rápidamente en el aire. Estas fibras pueden ser transportadas por el viento a distancias superiores a los 15 kilómetros y representan un riesgo leve si entran en contacto con la piel o los ojos.
Por este motivo, las autoridades recomiendan a residentes y visitantes respetar las áreas restringidas y seguir las indicaciones de los equipos de monitoreo volcánico.
El Kilauea es uno de los seis volcanes activos del archipiélago de Hawái y figura entre los más dinámicos del mundo. Aunque es más pequeño que el Mauna Loa, el volcán más grande del planeta, su frecuencia eruptiva y la espectacularidad de sus fuentes de lava lo convierten en uno de los más estudiados y observados.
Desde 1983, el Kilauea ha mantenido una actividad casi constante, alternando periodos de calma con erupciones que atraen la atención de científicos, residentes y turistas. La actual “erupción de Navidad” se suma a esa larga historia de eventos naturales que combinan belleza, fuerza y precisión geológica.
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