Colapso penitenciario en Países Bajos y la tensión migratoria en Europa

Las resoluciones judiciales alegan que ya no queda capacidad en las prisiones y que ejecutar las penas sería, literalmente, «materialmente inviable».

Países Bajos atraviesa una situación inédita que ha encendido todas las alarmas sobre la solidez del Estado de derecho. Medios como Algemeen Dagblad y NOS han sacado a la luz que varios jueces están ordenando la excarcelación de delincuentes extranjeros —incluso reincidentes— debido a la saturación extrema del sistema penitenciario.

Las resoluciones judiciales alegan que ya no queda capacidad en las prisiones y que ejecutar las penas sería, literalmente, «materialmente inviable».

El caso ha generado un terremoto político en La Haya. Personas con numerosos antecedentes por robos violentos, agresiones e incluso delitos sexuales habrían sido liberadas de forma inmediata pese a tener órdenes firmes de ingreso en prisión.

Directores de cárceles y sindicatos llevan meses advirtiendo de que las instalaciones están al límite: plantillas insuficientes, módulos cerrados por falta de personal y un incremento constante de detenidos extranjeros, especialmente en las grandes ciudades.

Excarcelados pendientes de la expulsión

Algunos de los excarcelados estaban pendientes de expulsión, pero seguían en territorio neerlandés debido a bloqueos legales dentro de la política migratoria actual.

La ministra de Justicia ha reconocido su preocupación, mientras que la oposición acusa al Gobierno de permitir una “tormenta perfecta”: políticas migratorias permisivas, una judicatura demasiado flexible, un sistema penitenciario deteriorado y una criminalidad transnacional que supera la capacidad del Estado.

Los municipios más afectados alertan de que la inseguridad se ha disparado, sobre todo en zonas donde operan redes criminales internacionales, entre ellas grupos vinculados a la conocida Mocro Maffia.

Esta no es una realidad exclusiva de Países Bajos. Alemania, Bélgica, Suecia y Francia viven tensiones similares: cárceles desbordadas, recursos judiciales insuficientes y un aumento de la criminalidad cometida por estructuras organizadas que ya se mueven por toda Europa.

En Bristol, cinco detenidos

Protestas en Bristol por el uso de hoteles como alojamiento para inmigrantes ilegales

En el Reino Unido, la tensión social también va en aumento. En Bristol, cinco personas fueron detenidas este sábado tras una protesta contra un hotel convertido en centro de acogida de inmigrantes ilegales. La manifestación derivó en enfrentamientos cuando un grupo contrario a la protesta apareció en el lugar, generando un choque entre ambos bandos.

La Policía de Avon y Somerset informó de que cuatro de los detenidos habrían agredido directamente a los agentes desplazados, mientras que otro individuo fue arrestado por negarse a identificarse. Uno de los policías resultó herido y tuvo que ser hospitalizado.

El inspector jefe Keith Smith lamentó que parte de los contramanifestantes acudiera con la intención evidente de causar disturbios, muchos de ellos con el rostro cubierto para evitar su identificación. Ante esta situación, los agentes aplicaron los poderes especiales ya autorizados, obligando a los presentes a descubrirse la cara en virtud de la Sección 60AA de la Ley de Justicia Penal y Orden Público de 1994.

La policía ha anunciado que abrirá una investigación para llevar ante la justicia a quienes agredieron al agente herido. Los incidentes vuelven a poner de relieve la creciente tensión que generan estos hoteles financiados con fondos públicos, cada vez más contestados en numerosos barrios del país.