
El sector exportador de El Salvador vive un momento de optimismo que contrasta con años de vaivenes. Luego de un prolongado periodo en el que los choques externos —desde la pandemia hasta la desaceleración global— limitaron su aporte al Producto Interno Bruto (PIB), los datos recientes sugieren que 2025 será un año de recuperación.
Según datos del Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR), las exportaciones de bienes alcanzaron 5 137,6 millones de dólares en los primeros nueve meses de 2025.
Al mismo tiempo, los exportadores anticipan que al cierre del año podrían aproximarse a 14 000 millones de dólares. Este monto respondería no sólo a bienes tradicionales, sino también a una pujante industria de servicios, con el turismo como motor destacado.
La presidenta de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT), Silvia Cuéllar, lo resumió así: “Definitivamente vamos en un incremento bonito porque el turismo sigue creciendo”.
El auge del turismo aparece como un factor clave. El país ha logrado posicionarse como un destino de creciente atractivo internacional, lo que contribuye no sólo a los ingresos directos del sector turístico, sino que genera demanda para servicios conexos (transporte, alojamiento, gastronomía) y dinamiza la cadena exportadora de servicios.
De hecho, para 2024 los servicios —incluidos los vinculados al turismo— representaron 26,2 % del PIB del país, según datos oficiales. Este componente cobra relevancia al mirar hacia una economía menos dependiente del volumen físico de exportación de bienes.
Aunque las estimaciones del sector privado apuntan hacia 14 000 millones de dólares en exportaciones al cierre de 2025, los datos públicos más recientes disponibles indican lo siguiente:
Con el viento a favor, los exportadores ya miran al 2026 con ambición. A inicios de este año entregaron al Gobierno un paquete de medidas con el objetivo de lograr un crecimiento del 10 % en sus operaciones externas. Entre las principales demandas están:
Por su parte, el presidente Nayib Bukele ha insistido en que, tras haber logrado situar a El Salvador como uno de los países más seguros del hemisferio occidental, el siguiente objetivo es el “milagro económico”, una frase que implica elevar el crecimiento, atraer inversión y consolidar al país en la cadena global de valor.
El escenario es el siguiente:
El sector exportador salvadoreño tiene un impulso notable que podría marcar un hito en su evolución, y aunque enfrenta todavía cuellos de botella estructurales, las expectativas de todos los sectores involucrados son positivas.
La cifra clave será ver si efectivamente se concreta un cierre cercano a los 14 000 millones de dólares y si, en 2026, el país logra capitalizar la oportunidad con un crecimiento sostenido.
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