
La Agencia de Productos Químicos de Suecia ha emitido una significativa advertencia oficial tras descubrir altos niveles peligrosos de sustancias químicas prohibidas en las copias piratas de los muñecos Labubu. Estos populares juguetes, fabricados originalmente por la compañía china Pop Mart, han sido masivamente viralizados en todas las redes sociales, elevando su demanda. La investigación exhaustiva de la organización ha arrojado resultados alarmantes y muy preocupantes para la seguridad de los niños. El plástico utilizado en la cara de cinco de los siete muñecos falsos analizados en los laboratorios contenía grandes cantidades detectables de ftalato de dietilhexilo, conocido también como DEHP. Estos niveles hallados resultan altamente tóxicos y constituyen un grave riesgo para la salud reproductiva infantil.
Los niveles de DEHP encontrados en algunas de las copias falsas de los muñecos Labubu alcanzaron cifras realmente exorbitantes. En los casos más críticos y peligrosos, los niveles de la sustancia tóxica eran hasta 250 veces superiores al valor máximo permitido legalmente, establecido en un riguroso 0,1 % en peso. Esta peligrosa sustancia química se encuentra estrictamente prohibida en la Unión Europea desde hace muchos años, debido a su demostrada capacidad para dañar gravemente la capacidad reproductiva humana. El DEHP también puede afectar seriamente el adecuado desarrollo del embrión y del feto durante el periodo de gestación, según confirman numerosos estudios científicos.
La Agencia sueca de Productos Químicos ha destacado que los niños pequeños resultan ser la población más sensible a esta grave exposición tóxica. Sus cuerpos aún se encuentran en pleno proceso de desarrollo y crecimiento, y es frecuente que metan los juguetes directamente en la boca, lo que aumenta significativamente el riesgo de ingestión de la peligrosa sustancia. En Suecia, el uso del DEHP ha estado prohibido terminantemente en la producción de juguetes desde finales de los años noventa. Sin embargo, este químico todavía se utiliza activamente en muchas partes del mundo como una forma económica y sencilla de ablandar el plástico.
Frida Ramstrom, inspectora oficial de la prestigiosa institución, expresó su asombro ante estos graves hallazgos en un comunicado oficial. “Es sorprendente que los juguetes destinados a los niños pequeños contengan altos niveles de sustancias que llevan más de veinte años prohibidas”, lamentó la experta. La Agencia destacó que la gran demanda generada por los codiciados muñecos Labubu ha provocado una afluencia masiva de copias piratas baratas. Estas falsificaciones proceden generalmente de países que se encuentran fuera de la Unión Europea, donde las normas sobre productos químicos no son igual de estrictas. En lo que va del año, la Agencia de Aduanas de Suecia ha interceptado y retirado de circulación más de 5.300 muñecos falsos. Esta incautación masiva subraya el enorme desafío que enfrenta la seguridad de los juguetes. Es crucial que los consumidores aprendan a identificar las características de un muñeco Labubu original.