
El Conjuro 4: Últimos Ritos ya se estrenó y con ello se cierra oficialmente uno de los universos de terror más exitosos de la historia del cine.
La saga que nos trajo a los demonólogos Ed y Lorraine Warren, la aterradora Valak, la muñeca Annabelle y muchos otros horrores paranormales, ha llegado a su fin… pero no sin antes dejarnos con el deseo de volver a vivir cada caso, cada posesión, cada exorcismo. ¿La mejor forma de hacerlo? Con una maratón en orden cronológico.
Sí, aunque las películas se estrenaron en desorden, existe un orden temporal que conecta toda la historia como un macabro rompecabezas. Y ahora que la historia está completa, es el momento perfecto para verla como nunca antes.
El mal se manifiesta por primera vez en un convento en Rumanía. Así nace Valak.
La historia detrás de la muñeca maldita comienza con la tragedia de una familia marcada por la pérdida… y por lo demoníaco.
La hermana Irene vuelve a enfrentarse a Valak, ahora en una escuela francesa.
La muñeca causa estragos en una joven pareja antes de pasar a manos de los Warren.
El caso Perron marca el inicio del trabajo más conocido de los Warren. Uno de los exorcismos más impactantes.
La muñeca escapa dentro del museo de los Warren, desatando el caos entre artefactos poseídos.
Aunque está algo separada del resto, se conecta a través del Padre Pérez, quien también aparece en Annabelle.
La familia Hodgson y el poltergeist de Enfield llevan a los Warren a enfrentarse cara a cara con Valak.
El caso real en el que por primera vez se usó la posesión como defensa legal en un juicio en Estados Unidos.
El final del camino. La última investigación de los Warren enfrenta fuerzas que amenazan con destruir todo por lo que han luchado. Ya en cines.
Con la saga completa disponible, ahora es el momento perfecto para ver -o volver a ver- cada capítulo en su lugar. Ya no hay que esperar más estrenos: el universo de El Conjuro está completo y listo para que te sumerjas en él desde el inicio… si te atreves.
Prepárate para noches sin dormir, sustos que te harán brincar del sillón y un recorrido por lo paranormal que quedará grabado en tu mente. Porque el mal no desaparece… solo espera ser visto otra vez.