
Ruanda «acordó con Estados Unidos aceptar hasta 250 migrantes», confirmó el martes a AFP la portavoz del gobierno, Yolande Makolo, sin dar más detalles sobre los plazos ni quiénes podrían ser incluidos en dicho acuerdo.
De acuerdo con información que ha trascendido, los migrantes aceptados no serán encarcelados y recibirán apoyo para su integración, como capacitación laboral, atención médica y alojamiento
Washington puso en marcha una controvertida campaña de deportación, en la que migrantes condenados por delitos –entre ellos latinoamericanos– son deportados a terceros países, que incluye Sudán del Sur y Esuatini.
La decisión de Ruanda sucede a un acuerdo, que fue cancelado, con Reino Unido, según el cual Kigali aceptaba la llegada de migrantes irregulares deportados desde el país europeo.
De momento no se aportó más información sobre lo acordado con Estados Unidos y la vocera Makolo solo indicó que el gobierno ruandés «proporcionará más detalles cuando estos se hayan resuelto».
Organizaciones de derechos humanos han expresado preocupación por la transparencia y el historial de Ruanda en materia de respeto a los derechos fundamentales.
Además, políticos en EE. UU.—como el senador Tim Kaine—han presionado por mayor información sobre la situación de quienes han sido enviados a países como Ruanda, Sudán del Sur y Esuatini bajo este régimen de deportaciones.
Con información de AFP
