
La noche del viernes, el Chase Center de San Francisco fue escenario de un momento de tensión que mantuvo a miles de espectadores conteniendo el aliento. Durante su concierto como parte de The Lifetimes Tour, Katy Perry estuvo a punto de sufrir un grave accidente cuando la estructura voladora en forma de mariposa que la elevaba sobre el público falló abruptamente mientras interpretaba su icónico tema “Roar”.
La cantante, conocida por su espectacular puesta en escena, demostró una profesionalidad admirable al retomar el espectáculo tras el susto, ganándose el reconocimiento de sus fans en redes sociales.
El incidente ocurrió en un momento álgido del concierto, cuando Perry, suspendida en una plataforma mecánica diseñada para simular el vuelo de una mariposa, deleitaba a la audiencia con su energía característica. De repente, la estructura se sacudió, descendió bruscamente y se inclinó de manera inestable, provocando gritos de sorpresa entre los asistentes.
Katy Perry’s tour prop malfunctions midair. pic.twitter.com/Fu8bPYhfWy
— Pop Crave (@PopCrave) July 19, 2025
Las imágenes capturadas por un fanático compartidas en X muestran a Perry aferrado a la plataforma, visiblemente sorprendido, mientras esta se sacudía y se balanceaba antes de completar con seguridad su descenso.
La cantante emitió un pequeño grito y dejó de cantar por unos segundos, mirando hacia arriba con evidente desconcierto. Sin embargo, tras confirmar que el equipo técnico había estabilizado la situación, Perry continuó con su interpretación y exclamó con humor: “Hoy no, Satán”, desatando risas y aplausos del público.
El momento, que rápidamente se viralizó en plataformas como TikTok y X, generó una oleada de reacciones. Los fans elogiaron la compostura de Perry, destacando su capacidad para mantener el espectáculo en marcha. “Katy es una profesional absoluta. Ese susto habría paralizado a cualquiera, pero ella siguió adelante como si nada”, escribió un usuario en X.
Otros, sin embargo, expresaron preocupación y exigieron respuestas sobre las causas del fallo, señalando que este tipo de incidentes pone en riesgo la seguridad de los artistas. “¿Cómo es posible que fallen estas estructuras en un show de este nivel?”, cuestionó otro comentario en la plataforma.
A pesar del susto, el concierto en el Chase Center fue un espectáculo vibrante, con una producción que incluyó luces láser, pirotecnia y una narrativa futurista en la que Perry interpreta a una guerrera mitad humana, mitad máquina, luchando contra una inteligencia artificial que ha robado las mariposas del mundo. La cantante, que se presentó ante un público repleto de fans vestidos con disfraces inspirados en su carrera, como los icónicos “Left Sharks” y atuendos de astronautas, también tuvo un momento conmovedor al invitar a una niña de 10 años al escenario.
La menor, originaria de México, confesó tímidamente su nacionalidad, a lo que Perry respondió con entusiasmo: “No, no, no. Tienes que decirlo fuerte y sentirte orgullosa”. Cuando la niña repitió “¡De México!” con más confianza, la audiencia estalló en aplausos, un gesto que Perry respaldó con una sonrisa. “¡Justo así, bien hecho! Sigan aplaudiendo”, exclamó, consolidando su conexión con el público. Este momento, compartido ampliamente en redes, resaltó el carisma y la calidez que han hecho de Perry una figura querida por fans de todas las edades.
El incidente en San Francisco llega en un momento de cambios para Perry. A principios de julio, la cantante y su pareja de nueve años, Orlando Bloom, anunciaron su separación en un comunicado conjunto, indicando que están enfocados en la co-crianza de su hija. “Seguirán siendo vistos juntos como familia, ya que su prioridad compartida es criar a su hija con amor, estabilidad y respeto mutuo”, señaló el texto. Este trasfondo personal añade una capa de interés a la gira, que marca el regreso de Perry a los escenarios tras siete años, en apoyo a su álbum 143 (2024).
The Lifetimes Tour ha generado opiniones mixtas. Mientras algunos críticos han elogiado su energía y conexión con audiencias jóvenes —con un público que incluye a muchas niñas menores de 12 años—, otros han cuestionado su coreografía y narrativa. Sin embargo, el concierto en San Francisco, a pesar del fallo técnico, fue descrito por Riff Magazine como un “espectáculo visualmente deslumbrante” que casi no se llevó a cabo debido a problemas logísticos iniciales, como un retraso en la apertura del recinto.
El percance de Perry no es un caso aislado. Hace semanas, Beyoncé enfrentó un problema similar en Houston, cuando una plataforma suspendida se inclinó durante su concierto Cowboy Carter. Ambos incidentes han avivado el debate sobre la seguridad de las estructuras voladoras en espectáculos de gran escala. Aunque no se han revelado detalles técnicos sobre la causa del fallo en el Chase Center, los organizadores del evento aseguraron que se están revisando los protocolos de seguridad para evitar futuros incidentes.
Por ahora, Perry continúa con su gira, con la próxima parada en Seattle el 21 de julio. Mientras los fans celebran su resiliencia y profesionalismo, el susto en San Francisco queda como un recordatorio de los riesgos detrás de los espectáculos más ambiciosos. La “Reina del Camp”, como la llamó Vogue, sigue brillando, demostrando que ni un fallo técnico puede detener su espectáculo.
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