
Después de una larga vida y más de un siglo de historia, Goliat, una tortuga gigante de Galápagos que pesa 234 kilogramos, ha sorprendido a todos al convertirse en padre por primera vez a los 134 años de edad.
Este emblemático residente del Zoológico de Miami, y el más longevo del recinto, celebró el pasado domingo un doble acontecimiento: su cumpleaños número 134 y su primer Día del Padre.
El nacimiento de su primera cría se produjo el 4 de junio, tras un proceso de incubación que duró 128 días.
El huevo formaba parte de una nidada de ocho, puesta el 27 de enero por Sweet Pea, una hembra cuya edad estimada oscila entre los 85 y 100 años.
Aunque Goliat ha intentado reproducirse durante décadas con distintas hembras en el zoológico, esta es la primera vez que el proceso culmina con éxito.
Este nacimiento no solo marca un momento histórico para Goliat, sino también para el Zoológico de Miami, ya que es la primera vez que una tortuga de Galápagos -una especie en peligro de extinción- nace en sus instalaciones.
Las tortugas gigantes de las Islas Galápagos han sufrido un drástico descenso poblacional desde el siglo XIX, debido principalmente a la caza indiscriminada, la introducción de especies invasoras y, en tiempos recientes, al cambio climático y la pérdida de hábitat.
“¡Goliat es mi héroe y estoy seguro de que pronto será una inspiración para muchos otros!”, expresó emocionado Ron Magill, portavoz del Zoológico de Miami. “¡Es la prueba viviente de que querer es poder y de que nunca hay que rendirse!”
De acuerdo con los registros oficiales, Goliat nació entre 1885 y 1890 en la isla Santa Cruz, en el archipiélago de Galápagos, una región ecuatorial del Océano Pacífico situada a varios cientos de millas al oeste del Ecuador continental.
Fue trasladado al Zoológico del Bronx en 1929, y más tarde, en 1981, llegó al Zoológico de Miami, donde ha vivido desde entonces.
Tanto Goliat como Sweet Pea continúan en buen estado de salud en su hábitat habitual, mientras que la cría, que aparenta estar sana, permanece en un recinto separado por razones de seguridad y monitoreo.
En estado salvaje, las crías de tortuga de Galápagos no son criadas por sus padres, por lo que esta separación es una práctica estándar en los programas de conservación.
El nacimiento de esta cría representa un rayo de esperanza para la conservación de esta icónica especie, cuya supervivencia depende en gran medida de esfuerzos humanos como los realizados en zoológicos y centros de conservación de todo el mundo.