
Guiado por su estrella Abdukodir Khusanov, Uzbekistán será uno de los equipos sorpresa del próximo Mundial de fútbol, después de su histórica clasificación que pone el foco en el desarrollo del fútbol en las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central.
Los ‘Lobos blancos’ uzbecos, independientes desde 1991 después de la caída de la URSS, participarán en el primer Mundial de fútbol de su historia.
A nivel regional, este logro forma parte de una mejoría global del fútbol en los países de Asia Central, que han destacado tradicionalmente más en los deportes de combate que en los de equipo.
Estos últimos años, las antiguas repúblicas soviéticas centroasiáticas han encadenado éxitos.
En esta región de regímenes mayoritariamente autoritarios, el poder ha hecho del fútbol un asunto de Estado.
Uzbekistán, la mejor selección centroasiática, se posicionó este invierno boreal en el mapa del fútbol mundial gracias al fichaje por el Manchester City del defensa Khusanov, adquirido del Lens por cerca de 40 millones de euros.
Pero según Ravchan Khaïdrov, seleccionador Sub-23, el éxito del fútbol uzbeko es fruto «de un trabajo a largo plazo».
«Decretos presidenciales adaptados para reformar el fútbol hace cinco o seis años marcaron el inicio de un proceso que continúa», explicaba a la AFP en el marco de un partido en Taskent.
Khaïdrov destaca en especial la «construcción de nuevos estadios y centros de formación», a veces con el apoyo de la FIFA.
«Nuestro sueño es ver a jóvenes uzbekos en los mejores clubes europeos», espera Khaïdrov.
Uzbekistán cuenta con una inmensa cantera, ya que un tercio de los cerca de 35 millones de habitantes tiene menos de 20 años.
«Es importante tener un enfoque sistémico para detectar los talentos y seleccionar los mejores. El mundo conocerá a Uzbekistán gracias a nuestra selección», resume Khaïdrov.
Un trabajo de formación que ya da frutos: en categorías inferiores Uzbekistán ha ganado la Copa de Asia Sub-17 y Sub-20, y se clasificó con el Sub-23 a los Juegos Olímpicos de París-2024.
Azamat Abdouraïmov, exinternacional y entrenador uzbeko, destaca el trabajo de la academia del Bunyodkor Tachkent, donde fue formado Khusanov, «probablemente una de las mejores de Asia central».
«Cuando yo entrenaba a los Sub-14 me fijé en Khusanov. Estoy orgulloso de que uno de mis jugadores juegue hoy en uno de los mejores equipos europeos. Tenemos otros ejemplos, como Eldor Shomurodov en la Roma y Abbosbek Fayzullaev en el CSKA Moscú», detalla.
Fayzullaev, extremo de 21 años, fue elegido mejor jugador asiático en 2023 y podría ser el próximo uzbeko en aterrizar en Europa, con un estilo que se asemeja al del georgiano del PSG Kvicha Kvaratskhelia.
«El fútbol uzbeko siempre ha tenido reputación por su creatividad. Siempre hemos tenido buenos atacantes y centrocampistas creativos, técnicos. Pero nos falta éxito porque hemos sido débiles en defensa», analiza Abdouraïmov.
En su opinión, «la fuerza del fútbol uzbeko reside en las combinaciones, la técnica, el juego de pases».
Al ser preguntada por la AFP, la Federación subrayó las dificultades para programar partidos con equipos europeos o sudamericanos debido al calendario planificado.
Con información de la agencia de noticias: AFP