
Las autoridades peruanas confiscaron 110 lagartijas disecadas que iban a ser utilizadas de manera ilegal en tratamientos de medicina tradicional en el sur del país, informó este viernes el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor).
El hallazgo se produjo durante un operativo policial realizado el lunes en un mercado de la ciudad de Arequipa, donde se detectó la venta de estos animales conservados en frascos de vidrio con alcohol.
Las lagartijas, de entre 12 y 35 centímetros de longitud, pertenecen a la especie Microlophus peruvianus, una especie nativa de la fauna silvestre del Perú.
Según las autoridades, un comerciante ofrecía estos reptiles en su puesto de hierbas medicinales, promoviendo su uso como supuestos remedios alternativos para diversos males, pese a la falta de evidencia científica que respalde tales prácticas.
“Este tipo de prácticas no solo son ilegales, también representan un riesgo para la salud pública”, señaló Luis Felipe González, funcionario del Serfor en Arequipa, a través de un video difundido por la institución.
González también hizo hincapié en que no existen estudios científicos que comprueben las propiedades curativas de estas especies, por lo que su uso podría causar más daño que beneficio.
La legislación peruana prohíbe estrictamente la extracción, comercialización y uso de fauna silvestre con fines medicinales o comerciales.
Estas acciones constituyen un delito ambiental, sancionado con severas multas que pueden superar los 15.000 dólares, además de posibles penas privativas de libertad.
Este caso se suma a otros similares en los que se ha evidenciado el uso indebido de animales silvestres en mercados tradicionales.
En septiembre del año pasado, el Serfor decomisó 390 ranas muertas del lago Titicaca, que eran utilizadas en la elaboración de brebajes afrodisíacos y energizantes.
Las autoridades reiteraron su llamado a la ciudadanía para no adquirir productos derivados de animales silvestres y promover prácticas que respeten la biodiversidad del país.
También recordaron la importancia de denunciar este tipo de actividades ilícitas, que contribuyen a la pérdida de especies y al deterioro del ecosistema.