
Agentes de inmigración están deteniendo inmigrantes en pasillos de los tribunales de todo el país, a veces momentos después de defender sus casos, lo que ha hecho sonar las alarmas entre abogados y activistas que dicen que la práctica está convirtiendo los tribunales de inmigración de lugares de debido proceso en zonas de miedo.
Es la última de una serie de medidas del Gobierno de Trump para acelerar el ritmo de las detenciones de inmigrantes y arrestar a indocumentados, incluidos algunos que han estado en el país durante menos de dos años. Las detenciones en los juzgados han dejado atónitos a abogados de inmigración, defensores y legisladores que argumentan que castiga a las personas que están siguiendo las reglas.
El Departamento de Seguridad Nacional derogó recientemente una directriz que limitaba la aplicación de las leyes de inmigración en los juzgados o en sus inmediaciones. Los funcionarios de Trump han argumentado que la orientación obstaculizaba la capacidad de los agentes de inmigración para detener a individuos peligrosos, recurriendo al “sentido común” de los agentes al realizar arrestos cerca de lo que se ha conocido como “lugares sensibles”.
“La capacidad de las fuerzas de seguridad para detener a extranjeros ilegales delincuentes en los juzgados es sentido común”,
declaró Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, en un comunicado de prensa.
Sin embargo, documentos internos muestran que el impulso es mucho más amplio, va más allá de las personas consideradas peligrosas, y se ha centrado en inmigrantes que están bajo procedimientos migratorios, pero no detenidos, integrantes del llamado “registro de no detenidos”.
Según las autoridades se ha ordenado a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) que detengan rápidamente a los inmigrantes cuya expulsión haya sido ordenada o cuyos casos hayan sido desestimados.
El presidente Donald Trump amplió el proceso conocido como expulsión acelerada a principios de este año, aplicándolo a cualquier persona con menos de 24 meses en el país.
Bajo los nuevos procedimientos, los agentes pueden coordinarse directamente con el personal de los tribunales para identificar, localizar y detener a los migrantes, a menudo con poco aviso.
“Es una locura cuando aparecen [los del ICE]”,
dijo un empleado de un tribunal de inmigración de Hyattsville, Maryland.
Los críticos advierten que esta práctica amenaza el debido proceso, disuade a los inmigrantes de asistir a las audiencias y socava la integridad del sistema de inmigración.
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