
El ofrecimiento del papa León XIV como mediador podría devolver al Vaticano a la primera línea de la diplomacia, empezando por la guerra de Ucrania y el conflicto entre el gobierno gobierno colombiano y la guerrilla del ELN, dos posibilidades planteadas.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, recogió el guante y el lunes sugirió a León XIV que el Vaticano sea sede de nuevas conversaciones de paz con la guerrilla del ELN, con las que suspendió negociaciones en enero a raíz de un estallido de violencia en el noreste del país.
«Hay una segunda oportunidad» con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), dijo Petro en una declaración en video difundida por la Presidencia colombiana tras una reunión con el sumo pontífice. «Hablé con el papa de este tema: ¿Cómo podría el Vaticano ser la sede de las nuevas conversaciones de paz?»
Estados Unidos, Ucrania y la Unión Europea ven con buenos ojos esta iniciativa, después de que las primeras conversaciones entre Kiev y Moscú desde 2022, celebradas en Turquía a mediados de mayo, concluyeran sin ninguna tregua.
Según una fuente próxima al caso, Kiev «está hablando» con tres países que en teoría podrían aceptar acoger nuevas negociaciones: Turquía, el Vaticano y Suiza.
Aunque «todo está todavía en una fase muy precoz», el Vaticano «podría ser una buena plataforma, pues es un centro moral comprensible para todos», agregó.
Sin embargo, la prensa italiana e internacional ya entrevén un nuevo capítulo de la diplomacia vaticana, y el Wall Street Journal aludió a una sesión de negociaciones a mediados de junio.
«La Santa Sede querría eso, porque lo volvería a poner en el tablero diplomático mundial tras un periodo, bajo Francisco, en el que apareció fuera de juego en Tierra Santa y Ucrania», dijo a la AFP una fuente diplomática europea en Roma.
Para François Mabille, director del Observatorio Geopolítico de lo Religioso, en Francia, la perspectiva es «creíble» pero aún quedan flecos sueltos.
El miércoles, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que no se había «tomado (…) ninguna decisión sobre el futuro lugar de las negociaciones» y que Moscú «aún» no había recibido ninguna propuesta concreta del Vaticano.
En 2014, la Santa Sede acogió conversaciones entre los presidentes israelí y palestino de aquel entonces, Shimon Peres y Mahmud Abás, que plantaron un olivo en los jardines del Vaticano junto al papa Francisco.
Pero, según varios expertos, el contexto esta vez es muy distinto pues la posibilidad de un acuerdo de paz parece improbable, al menos a corto plazo.
Con todo, esta perspectiva da un nuevo impulso al trabajo diplomático realizado entre bastidores por la Santa Sede bajo la dirección del secretario de Estado y número 2, el cardenal italiano Pietro Parolin.
En los últimos años, Francisco se había saltado el protocolo y realizó varios comentarios que despertaron ampollas, como cuando dijo que Kiev debería «izar una bandera blanca» y negociar.
En contraste, las declaraciones de León XIV, han puesto en valor la diplomacia oficial de la Santa Sede y su red mundial, mientras que su predecesor era más proclive a las iniciativas personales, a veces a contracorriente con la posición de la Secretaría de Estado.
«Hay tanto una inflexión sobre el contenido como sobre la forma. Pasamos de un papa pacifista militante a un papa diplomático», apuntó Mabille.
Con información de la agencia de noticias: AFP


