
Los casi cuatro años de travesía en el desierto del Barça, marcados por la marcha de Messi y los problemas económicos del club, han quedado resueltos de repente, al menos en lo deportivo, gracias al alemán Hansi Flick, un técnico que ha creado un espectacular equipo en tiempo récord.
Pero el preparador teutón, ajeno al universo culé, cortó por lo sano el estado de negatividad que carcomía al club desde que llegó hace menos de un año.
Se trataba de la primera experiencia fuera de su país natal, donde dirigió al Bayern Múnich y a la selección alemana, y la apuesta le ha salido a la perfección.
Lo más sorprendente de todo es que ha logrado hacerlo con la base del equipo que decepcionó en los últimos años, con escasas novedades como Dani Olmo y Wojciech Szczesny, el arquero polaco que salió de su retiro para sustituir al lesionado Ter Stegen.
A su llegada no pidió nada ni tampoco ahora cuando ha conquistado a los aficionados, pese a no hablar aún español y comunicándose siempre en inglés.
Su equipo, divertido e incisivo, ha maravillado por su juego gracias a la batuta de Pedri, acompañado magistralmente por Yamal y por un renacido Raphinha, al que Flick ha recuperado cuando parecía que el brasileño tenía los dos pies fuera del club.
Su primer título en el banquillo azulgrana llegó con la Supercopa de España que ganó al Real Madrid (5-2), su víctima preferida este curso, con cuatro victorias en otros tantos partidos.
Y el domingo pasado, asestó el golpe definitivo al conjunto merengue al vencerlo de nuevo por 4-3 en Montjuic en el cuarto clásico de la campaña en el que se jugaban el título liguero.
«¿Campeones? No, todavía falta una victoria», dijo Flick al término del choque mostrando su pragmatismo germano.
La consecución de LaLiga encumbra a un técnico que ha abierto una nueva era en ‘Can Barça’, sólo empañado por la eliminación en las semifinales de la Liga de Campeones ante el Inter.
Un claro ejemplo fue la suplencia en el ‘Clásico’ de Lewandowski, en el banquillo por unas molestias pese a estar jugándose el título de máximo goleador de LaLiga con Kylian Mbappé.
Flick no renunció tampoco a su filosofía cuando llegaron los malos resultados en noviembre («shit november» llegó a calificarlo en una conferencia de prensa), una mala racha que se prolongó en diciembre, pero a base de trabajo sacó adelante la situación y llevó al Barcelona a recuperar el título liguero, algo impensable ante un Real Madrid que se creía invencible con Mbappé.
Con información de la agencia de noticias: AFP

