
Este 5 de mayo, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York vuelve a convertirse en sede de uno de los acontecimientos más visibles del año en la intersección entre moda y cultura.
La Met Gala, que cada primer lunes de mayo concentra la atención del mundo fashionista, marca el inicio de una nueva exhibición del Costume Institute.
Con su habitual despliegue de figuras de la música, el cine, la moda y el deporte, la gala reúne a celebridades, diseñadores y estilistas sobre la alfombra roja, que se transforma por una noche en un escenario de glamour global.
En esta , el eje temático se orienta hacia la influencia de la sastrería negra, con un foco explícito en sus dimensiones estéticas, políticas y culturales.
La muestra central de esta edición, titulada “Superfine: Tailoring Black Style”, explora la figura del dandi negro como símbolo de resistencia estética y política, tomando como referencias el ensayo “Las características de la expresión negra” de Zora Neale Hurston y el libro “Esclavos de la Moda: Dandismo negro y el estilismo de la identidad diaspórica negra” de Mónica Miller.
Javier Saiach analizó el look de Pharrell Williams: “Sobrio, correcto y peligrosamente olvidable. Muy, diría yo. El blazer texturado de doble abotonadura tiene cierta gracia artesanal, pero el pantalón ancho y corto desequilibra la proporción y achata la figura. Un ‘ni’: un look que cumple sin arriesgar, en una noche donde la moda pide más que ser sobrio”.
Con respecto al paso de Anna Wintour por la alfombra de la Met Gala, Lage apuntó: “Una muestra perfecta del leitmotiv de la gala: la sastrería masculina, en este caso combinada con un lencero notable y un anticipo de lo que se impone, la revalorización tanto de la sastrería como de la alta costura, en hombre y mujer. Lo hecho a medida parece ser el eje más relevante de esta edición, y en este equipo hay un claro ejemplo de ello. Anna Wintour lleva un trabajo impecable, uno de los mejores looks que se le vio“.
“Lo de Lewis Hamilton es increíble. Tiene una solapa refinada, trabajada de una manera muy especial. El traje está ornamentado. Los ornamentos no son cargados: le dan una distinción absoluta, le otorgan modernidad. Pero sobre todo, como siempre digo, lo que yo voy a comentar es el trabajo que tiene cada cosa. Y sin duda, esta sastrería es maravillosa e impecable», consideró Lage.
Saiach describió la elección de Sarah Snook para la gala: “Una villana de cuento que se viste con estructura. El saco entallado satinado, las solapas de sastre y la falda forrada en rojo sangre componen un personaje de ópera: mitad viuda, mitad institutriz de Hogwarts. Las joyas colocadas como medallas completan una estética que parece salida de un film de Tim Burton o Potter».
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