
Una mujer logró escapar de una situación aterradora en Washington County, Florida, tras haber sido golpeada, agredida sexualmente y encerrada desnuda dentro de un contenedor de almacenamiento. Su valiente fuga condujo a la captura de David Earl Gipson, un delincuente con más de tres décadas de antecedentes penales.
El lunes 28 de abril, un transeúnte encontró a la víctima caminando desnuda, esposada y con cinta adhesiva alrededor del cuello, en una carretera rural. La escena fue tan estremecedora como reveladora: algo terrible acababa de suceder.
Según el informe de la Oficina del Sheriff del Condado de Washington, todo comenzó un día antes cuando Gipson irrumpió en la casa de la víctima con una historia delirante: acusó al esposo y cuñado de la mujer de ser ladrones. Luego, saqueó la vivienda, agredió brutalmente a la mujer y también atacó a su suegra, Lettie Cooper Collins, de 74 años, quien fue hallada muerta más tarde en la escena del crimen.
Gipson trasladó entonces a la mujer a su propiedad en Caryville, donde la encerró en lo que el sheriff Kevin Crews describió como una “caja de herramientas de gran tamaño”. Allí, la inmovilizó con una cuerda alrededor del cuello, en una postura que el propio sheriff comparó con la de un animal atado para el sacrificio. El calor, la falta de oxígeno y el trauma psicológico pusieron a la víctima al borde de la muerte.
Contra todo pronóstico, logró liberarse: sacó sus piernas de la atadura, rompió la tapa del contenedor y usó un árbol cercano para quitarse la cinta de la boca. Luego corrió hasta la carretera, donde fue encontrada por un buen samaritano que llamó al 911.
Mientras la mujer recibía atención médica, las autoridades iniciaban una operación de búsqueda para capturar a Gipson. Fue arrestado al día siguiente en una zona boscosa, con ayuda de unidades caninas y varias agencias estatales y federales. Durante la conferencia de prensa, el sheriff Crews fue enfático: “Prometimos trabajar día y noche hasta ponerle esposas a este individuo. Y lo cumplimos”.
Gipson enfrenta múltiples cargos: agresión sexual con arma, secuestro, agresión agravada y asesinato en primer grado. Según documentos judiciales, es un infractor habitual con al menos 33 cargos previos por delitos graves desde 1999, y había sido liberado de prisión tan solo semanas antes del crimen.
El caso ha conmocionado a la comunidad y reabierto el debate sobre la reincidencia delictiva y los fallos del sistema penal en Estados Unidos. ¿Cómo un hombre con semejante historial pudo volver a las calles y cometer un crimen tan atroz?
Por ahora, la sobreviviente continúa bajo atención médica y se espera que se recupere. El proceso judicial está en marcha y las autoridades han prometido buscar justicia en cada instancia.
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