
Al despuntar el día, dos buques de Singapur y Hong Kong descargan contenedores en el puerto mexicano de Lázaro Cárdenas, una estructura colosal por el momento inmune al huracán desatado por la política arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump.
También llegan millones de bienes de distintas industrias y orígenes, principalmente de Asia. Todo un desafío logístico al que se suma la compleja tarea de neutralizar el tráfico de drogas, una de las exigencias de Trump en su cruzada proteccionista.
El puerto está conectado a un ferrocarril que llega hasta Estados Unidos y Canadá, por lo que un contenedor puede llegar a la ciudad de Chicago en siete días.
«Es un punto logístico estratégico para la distribución de mercancías», dice Joel Méndez, gerente de operaciones del puerto, durante un recorrido de la AFP por las instalaciones.
La economía mexicana ha logrado esquivar por el momento la bala de la contracción: el PIB creció un 0,6% interanual en el primer trimestre de 2025, aunque analistas advierten dificultades en el vital sector manufacturero por los gravámenes.
Además, se ha convertido en un importante competidor del puerto de Long Beach, California, según autoridades locales, y se prevé añadirle otras 1.100 hectáreas (916 canchas de fútbol).
Emblema del T-MEC, la industria automotriz es vital para México, que alberga fábricas de los fabricantes más grandes del mundo como Ford, General Motors, Volkswagen, Audi y BMW.
La terminal ocupa el primer lugar en carga de vehículos con 35% del total nacional en esta industria que, a su vez, representa 3,6% del PIB.
El acero y el aluminio también soportan un gravamen de 25%. No obstante, Trump excluyó a México de los llamados aranceles recíprocos que impuso a decenas de países, especialmente a China, y anunció medidas para suavizar el impacto al sector automotor.
En un área especial, decenas de militares inspeccionan productos de algunos contenedores para asegurarse de que no haya drogas.
El tráfico de fentanilo -asociado a miles de muertes por sobredosis en Estados Unidos- y la migración ilegal por la frontera de 3.100 km son los factores que esgrime Trump para castigar el comercio con México y Canadá.
Sin embargo, el foco ahora está también en las llamadas «sustancias duales», químicos que pueden ser usados tanto para producir medicamentos como para manufacturar drogas sintéticas.
«Si la empresa (dueña de la carga) comprueba que es de forma legal (…) entonces nosotros nada más verificamos que la sustancia tenga esos datos», explica el marino encargado de la vigilancia en el puerto.
En medio de las tensiones comerciales, los trabajadores de la terminal se alistan para la temporada alta de la industria, entre mayo y junio, cuando las empresas exportan e importan millones de productos con miras a las festividades de fin de año.
«Queremos tener las condiciones más adecuadas para atenderlos», dice el gerente de operaciones, que cree que el puerto «va a seguir creciendo».
Con información de la agencia de noticias: AFP