
Lo que parecía ser una tranquila jornada de trabajo para un fotógrafo chino en Barcelona se transformó en una escena digna de una película de acción. Mientras realizaba un reportaje de boda para una pareja asiática en la emblemática avenida de la Catedral, el profesional fue abordado por un grupo de tres carteristas que intentaron robarle su cámara, valorada en más de 5.000 euros.
Sin embargo, el ladrón principal, un joven de 27 años de origen magrebí con nueve antecedentes por delitos similares, no esperaba la rápida reacción de su víctima.
Con una maniobra precisa, el fotógrafo aplicó una técnica de artes marciales conocida como ‘mataleón’ —popular en disciplinas como el jiu-jitsu brasileño— para inmovilizar al asaltante. En el video, que ya acumula cientos de miles de reproducciones en redes sociales, se ve al turista tumbado en el suelo, con el ladrón encima, mientras lo sujeta por el cuello hasta que llegaron los agentes del Grupo Regional de Motos (GRM) de los Mossos d’Esquadra, conocidos como ‘Guilles’. Los otros dos cómplices lograron huir y permanecen en paradero desconocido, según fuentes policiales.
“Me ha intentado robar la cámara, el objetivo, todo…”, se escucha decir al fotógrafo en el video, mientras los testigos estallan en aplausos y vítores. Algunos transeúntes incluso se acercaron para felicitarlo, sorprendidos por su valentía y sangre fría.
“Barcelona atrapando ladrones, Kung Fu chino”, escribió el propio fotógrafo en sus redes sociales, donde compartió el video que lo convirtió en un héroe viral.
El protagonista de esta hazaña es un fotógrafo profesional dedicado a capturar momentos especiales para parejas chinas que visitan Europa. “Saco fotos para parejas que quieren recuerdos únicos de su viaje. Es mi pasión y mi sustento”, había compartido previamente en sus redes.
Su equipo, esencial para su trabajo, no solo tiene un alto valor económico, sino que representa su medio de vida, lo que explica su determinación para defenderlo.
El video no tardó en viralizarse, generando una avalancha de comentarios en plataformas como X. “Un aplauso a este maravilloso señor con esta técnica que absolutamente todo el mundo debe aprender YA”, escribió un usuario.
Otros, con un tono más irónico, señalaron: “Imagino que después la policía habrá detenido a la víctima por atentar contra los derechos humanos del carterista”. Incluso hubo quienes pidieron que se le otorgue la ciudadanía española: “Denle ahora mismo la nacionalidad a ese chino”.
Un comentario particularmente destacado, supuestamente de otro ciudadano chino, bromeó: “¡Golpea en el suelo tres veces para llamar al árbitro!”, mientras que otro usuario reflexionó sobre la seguridad: “Suelo estar nervioso por los robos cuando estudiaba en Francia. Después de volver a casa, no me preocupo. China es muy segura”.
El incidente ha puesto de nuevo el foco en la creciente preocupación por la seguridad en Barcelona, especialmente en zonas turísticas como la avenida de la Catedral, donde los robos a turistas son una problemática recurrente. En los últimos años, la ciudad ha registrado un aumento de la criminalidad, y los carteristas operan con una impunidad que ha generado críticas hacia las autoridades.
Partidos como Vox y Aliança Catalana han capitalizado esta situación, vinculando la delincuencia con la inmigración ilegal, particularmente de origen magrebí. Sin embargo, este discurso, antes limitado a formaciones más radicales, ha comenzado a permear en partidos moderados. Tanto el PP como Junts han endurecido su retórica, exigiendo más presencia policial y medidas más contundentes contra los reincidentes, además de alertar sobre los “riesgos de una inmigración descontrolada”.
Mientras tanto, los ciudadanos y turistas continúan compartiendo experiencias y preocupaciones. Algunos usuarios en redes sociales señalaron que existen paquetes turísticos que incluyen artículos de protección personal para quienes visitan Barcelona, una señal de la magnitud del problema.
El fotógrafo chino, cuyo nombre no ha sido revelado, no solo recuperó su equipo, sino que también dejó una marca imborrable en las calles de Barcelona. Su serenidad, habilidad y determinación han sido celebradas masivamente, convirtiéndolo en un símbolo de resistencia frente a la delincuencia. Mientras las autoridades continúan la búsqueda de los otros dos implicados, el debate sobre cómo garantizar la seguridad en una de las ciudades más turísticas del mundo sigue más vivo que nunca.
Más información:
