
Después que Israel matara a muchos de sus líderes, Hamás nombró nuevos comandantes para sus altos cargos, pero esta vez manteniendo sus identidades en secreto para proteger sus vidas.
El líder político de Hamás, Ismail Haniyeh; el responsable de su brazo armado, Mohamed Deif, y Yahya Sinwar, cerebro del ataque del 7 de octubre, fueron asesinados igual que otros comandantes y figuras políticas.
El grupo se ha mostrado hermético sobre los nombres de sus principales comandantes, especialmente los de su brazo armado, las Brigadas Ezedin al Qasam.
«El nombre del jefe de las Brigadas Ezedin al Qasam se mantendrá en secreto», dijo una fuente cercana al grupo.
Los expertos consideran probable que el cargo haya recaído en el hermano menor de Yahya Sinwar, Mohamed, a quien Hamás puso a cargo de los rehenes llevados a Gaza tras el ataque de octubre.
«La personalidad de Yahya Sinwar era bastante única» y los seguidores lo consideraban un «héroe», asegura Laetitia Bucaille, profesora de sociología política en el instituto de estudios de Oriente Medio del instituto INALCO en París.
El vínculo de sangre de Mohamed Sinwar con el comandante asesinado, junto a su propia trayectoria en las brigadas, le confieren una autoridad de forma automática, asegura.
A pesar de los golpes recibidos, el movimiento no ha sido aplastado como desea Israel.
Según Yaser Abu Heen, fundador de la agencia de noticias gazatí Safa, la pérdida de tantos líderes ha golpeado a Hamás, «pero solo temporalmente».
«Estos golpes no representan una crisis existencial, Hamás tiene su propia manera de gestionar las instituciones», afirma. «Israel no será capaz de erradicarlo».
Bajo condición de anonimato, un miembro del buró político de Hamás describe cómo actúa el brazo ejecutivo del movimiento, cómo vota sus decisiones y cómo las lleva a la acción.
Los integrantes del buró político son designados por el Consejo de la Shura, el equivalente de un parlamento, contó.
«No conoceremos los nombres de los nuevos líderes. Hay una estrategia de dejar en secreto sus identidades y de mantener una sensación de poder colectivo», dice Leila Seurat, del Centro Árabe de Investigación y Estudios Políticos de París.
«Este no es un movimiento basado en un liderazgo carismático», afirma.
Si bien ha sobrevivido hasta ahora, Hamás debe tomar la decisión más difícil respecto a su papel futuro en Gaza y en la lucha de los palestinos para conseguir un Estado propio.
La Autoridad Palestina, que gobierna con competencias limitadas la Cisjordania ocupada, se ofrece para gestionar el devastado territorio, aunque las décadas de corrupción en su seno contribuyeron precisamente al auge de Hamás.
Dentro del movimiento islamista crecen las discusiones sobre si ceder o no su poder.
Estas discrepancias no son insólitas en el movimiento, apunta Seurat, que recuerda crisis sobre numerosas cuestiones como la Primavera Árabe o la alianza del grupo con Irán.
Con información de la agencia de noticias: AFP